El PJ se apresta a imponer más cambios a la reforma electoral

El bloque PJ-Frente para la Victoria del Senado, que preside Miguel Pichetto, no tiene una postura definida sobre la instauración de la boleta electrónica y eso pone en vilo a los funcionarios del gobierno de Mauricio Macri: no sólo están obsesionados con el cambio del sistema de votación –el más importante desde la Ley Sáenz Peña y el voto femenino–, sino que, confiados en que contarán con la ley, ya empezaron a recorrer provincias para explicarlo en ámbitos abiertos y tienen todo listo para empezar los procesos de licitación para la compra de máquinas.

Pero nada de eso será posible sin el aval del Senado, que será con cambios, de manera que deberá volver a la Cámara de Diputados. Esta demora preocupa al ministro de Interior, Rogelio Frigerio, porque la boleta electrónica será de aplicación en todo el territorio nacional dentro de 10 meses. “Si no se aprueba este año, estamos en el horno”, confío a La Voz un colaborador suyo.

Frigerio defenderá el proyecto hoy, a partir de las 13, ante los senadores de las comisiones de Asuntos Constitucionales, Presupuesto y Hacienda, y Justicia y Asuntos Penales.

Un importante senador del peronismo dijo a este diario que “la voluntad” de su bloque “no es bloquear” la aplicación de la boleta electrónica, sino que “hay algunos aspectos de la ley” que, en principio, deben ser mejorados.

Con todo, fuentes parlamentarias señalaron que “la postura de Pichetto es que es necesaria la reforma electoral”, aunque dijeron que el rionegrino debe atender “las dudas del bloque”, entre las que mencionó la posibilidad de que la puesta en vigor sea gradual, no en todo el país.

Eventualmente, eso podría derivar en una exclusión de la provincia de Buenos Aires, donde las estructuras partidarias han planteado los mayores rechazos a eliminar la boleta tradicional.

Además, los senadores Juan Manuel Abal Medina y Omar Perotti presentaron un proyecto que le da preeminencia al conteo manual y prevé la utilización de un código de barras o QR en la boleta impresa de la máquina, en lugar del chip que quiere el Gobierno. En el entorno de Frigerio, sin embargo, no le ven chances de éxito a esta propuesta.

Además, Abal Medina dijo que la media sanción de Diputados “no prevé un plan de contingencia” para poder seguir votando si las máquinas o el circuito electrónico fallasen.

Otra posible modificación es la paridad de género: el Senado aprobó por unanimidad una ley que obliga a llevar de manera alternada un hombre y una mujer en las listas de candidatos a cargos legislativos: “Es mucho mejor la ley nuestra de paridad que la que incorporó Diputados, que ha sido apenas un anzuelo para sacar el voto electrónico”, dijo la senadora mendocina Anabel Fernández Sagasti, de La Cámpora. Cristina Fernández controla ocho senadores y rechaza toda la reforma.

Si la ley se sanciona este año, se dejará de usar el voto de papel. Córdoba y Santa Fe, que tienen boleta única de papel, podrán usarlo cuando sus elecciones provinciales no coincidan con las nacionales; de ser así, deberán usar el nuevo régimen. Pero esto será únicamente para las elecciones de diputados y senadores de la Nación, así como las de presidente y vicepresidente. En las elecciones de cargos locales, las provincias podrán seguir utilizando sus sistemas, a menos que se adhieran a la norma nacional.

La boleta electrónica implica que en el cuarto oscuro el elector tendrá las opciones en una pantalla, elegirá y su voto se imprimirá. Esa boleta, que tendrá un chip , irá a una urna. El conteo será electrónico, con ese chip y de manera manual con las autoridades de mesa y los fiscales.

Además de Frigerio y del secretario de Asuntos Políticos e Institucionales, Adrián Pérez, hoy concurrirán al plenario de comisiones del Senado los apoderados de los partidos políticos, entre quienes se destaca el del PJ, Jorge Landau.

El jueves, los senadores recibirán a los jueces de la Cámara Nacional Electoral (CNE), Alberto Dalla Vía y Gustavo Corcuera, y a expertos informáticos.

*Corresponsalía Buenos Aires