La obra que falta desde hace décadas

Hacer cloacas es muy costoso. Además, la instalación de esos caños subterráneos genera muchas molestias en el tránsito. Y encima son obras que no se ven y, por lo tanto, tienen moderado impacto a nivel político. Los tres factores pesaron históricamente para que en Córdoba, segunda ciudad del país, apenas el 52 por ciento de la población tenga acceso a redes de saneamiento.

Lejos de mejorar, la capital cordobesa parece haber involucionado en los últimos años, ya que buena parte de las aguas servidas de esos hogares que tienen cloacas no llegan a ser tratadas: antes, hay desbordes, y los líquidos van “crudos” al Suquía, luego de esparcir bacterias por la ciudad.

Si la megaobra de cuatro colectores cloacales –grandes tubos adonde desembocarán las futuras redes domiciliarias– se ejecuta del modo previsto, esta compleja situación sanitaria comenzará a ser revertida hacia 2020.

Los 46 kilómetros de colectoras que faltan en la Capital y la construcción de una nueva planta de tratamiento costarán más de 3.400 millones de pesos y tendrán financiamiento mayoritario de la Nación, mientras que la Provincia aportará un tercio de los recursos.

A describir esas obras que comenzarán en poco tiempo, dedicamos el Primer Plano de hoy. La información vale también a modo de advertencia: esos caños de hasta 1,60 metros de diámetro deberán ser instalados en profundidad en avenidas estratégicas para el tránsito. En el noroeste de la ciudad, además, esas obras se superpondrán con las del cierre de la Circunvalación, así que hará falta mucha paciencia.

También serán necesarios muchos más recursos: el municipio deberá conseguir una cifra superior a la que cuestan las colectoras para llegar luego con redes finas hasta los domicilios de ese 48 por ciento de los cordobeses que aún no tienen cloacas.

Será un camino largo. Lo cierto es que Córdoba está obligada a transitarlo.