1 DE DICIEMBRE

Por Juan C.Raffo

Corría el año 1828... y se producía en Buenos Aires la revolución encabezada por Juan Lavalle. Por entonces, los unitarios estaban descontentos con el convenio de paz logrado con Brasil y atribuyeron toda la responsabilidad a Dorrego. Se lanzaron contra el gobernador combatiéndolo a muerte desde la prensa. 
Volvía el ejército del Brasil y fue precisamente el miércoles 26 de noviembre que comenzó a desembarcar en el puerto de Buenos Aires. Enterado Dorrego de que Juan Lavalle se aprestaba a revolucionar contra su autoridad, envió un edecán para que lo citara en el fuerte. Lavalle respondió: “Diga usted al coronel Dorrego que ya voy, pero a sacarlo de un puesto que no merece ocupar”. 
Lavalle y el grueso de los militares que vencieron al Brasil en la batalla de Ituzaingó, volvieron desilusionados con el tratado de paz que celebró Dorrego con los portugueses, al considerarse que el esfuerzo en el campo de batalla lo dilapidó en la mala diplomacia. En el acuerdo se aceptó la la exigencia del Brasil, que consistía en la Independencia de la Banda Oriental, y con ello se desprendía lo que era una provincia más de la futura República Argentina. 
  En plena noche todavía, Juan Lavalle se vino, desde la Recoleta, alzado contra el gobierno, por tres calles paralelas sobre la Plaza Victoria. Lo hacía al mando de los regimientos de Caballería del Primer Cuerpo de Ejército. El resto de la tropa se le unió calladamente, después de ocupar los puntos estratégicos de la ciudad. Dorrego salió con 100 hombres en busca de Rosas y sus milicianos para defender la legalidad. Un grupo de personas se reunió en la sede del Gobierno y eligió a Lavalle nuevo gobernador, quien juró al entrar al Fuerte.