Vecinos de Quintas “El Mirador” marcharon para impedir las fiestas ilegales

Integrantes de la Junta Vecinal del barrio, en compañía de vecinos, concurrieron a la Defensoría Civil y se manifestaron en las calles de Puerto Madryn, pidiendo una solución para “un reclamo que lleva más de diez años”, en referencia a la utilización de quinchos y salones particulares, muchos de ellos sin la habilitación municipal correspondiente, que son utilizados para celebrar eventos sociales, provocando disturbios y un incremento en los accidentes de tránsito en la zona.
“Podemos decir, con absoluta seguridad, que la obstaculización de la vía pública, con la presencia de vehículos mal estacionados, e inclusive la falta de sanitarios adecuados para ese tipo de ‘quinchos’ provoca que, a la noche, los varones normalmente utilicen como mingitorios los paredones o las rejas que tienen las casas”, lamentó uno de los vecinos.
“La falta de control de estos últimos años ha puesto al barrio en una situación casi de jaque, ya que no solo tenemos fiestas de viernes a domingo, sino que para esta época, las fiestas son diarias; estamos hablando de espacios que funcionan durante el día, como un pelotero para fiestas infantiles, mismo lugar que, durante la noche, se transforma en un boliche o en lo que fuere”, consignó otro vecino y representante del barrio ante el Municipio.

Denuncian “fiestas de menores”

El presidente de la Asociación Vecinal, Diego González Zevallos, contó que “este es un tema que viene hace ya más de diez años” y precisó que “somos un barrio de cincuenta manzanas, de las cuales en once hay ‘salones de fiesta’, es decir que es la cuarta parte del barrio, lo cual supera la capacidad de carga y la lógica de cualquier zona”.
Por otra parte, criticó que “la falta de control de estos últimos años ha puesto al barrio en una situación casi de jaque, ya que no solo tenemos fiestas de viernes a domingo, sino que para esta época (por el mes de enero), las fiestas son diarias; estamos hablando de espacios que funcionan durante el día, como un pelotero para fiestas infantiles, mismo lugar que, durante la noche, se transforma en un boliche o en lo que fuere”.
Sobre esta línea, anticipó que “tenemos datos de vecinos, confirmaciones y registros de fiestas de menores con venta de alcohol, vuelcos de autos, y realmente lo que no queremos es que pase una tragedia para que las autoridades tomen las medidas que tengan que tomar”.

Música y estacionamiento “desmedido”

Para los vecinos, el problema no es solamente la música en volumen alto, sino que “para los que piensan que los vecinos no duermen solo por la música, no es solo eso, sino además los estacionamientos en la vía pública, que hacen algunas calles a veces intransitables; en ninguno de estos espacios se puede entrar con el coche y dejarlo adentro, están todos afuera, por lo que se vive a diario con un montón de autos estacionados en las inmediaciones, además de la música de los peloteros, los animadores de estos eventos con micrófonos, inflables, y es una frecuencia altísima y diaria para estas fechas”, sostuvo González Zevallos.

El Concejo, al tanto de la problemática

En mayo del año pasado, el mismo grupo de vecinos y representantes de la Junta Vecinal fueron recibidos en el Concejo Deliberante, donde plantearon la necesidad de “terminar” con el uso de quinchos particulares como salones de fiesta, muchos de los cuales no poseen, al día de hoy, la debida habilitación.
La proliferación de eventos de este tipo implicó más de un dolor de cabeza, tanto para quienes residen en dicho sector de la ciudad, a pocos kilómetros del casco céntrico, como así también para vecinos del barrio Solana de la Patagonia, que linda con las “Quintas ‘El Mirador’”.
Según testimonios, los propietarios de muchos de los quinchos, construidos como anexos de viviendas particulares, alquilan los mismos a terceros para la realización de eventos sociales y fiestas, frecuentemente con música a todo volumen y hasta altas horas de la madrugada, y luego de dialogar con ediles de distintos bloques que los habían recibido, los vecinos de dicha área se comprometieron, conjuntamente con concejales y autoridades municipales, a elaborar un relevamiento de aquellos “salones de fiesta ilegales” que se encontraban funcionando en la zona.
“A pedido de un conjunto de vecinos de ‘Quintas El Mirador’, con algunas inquietudes sobre la seguridad y lo que sucede en el sector de la ciudad, plantearon la necesidad de una mayor presencia policial durante la noche en función de robos que ha habido, como así también se refirieron a lo que sucede con los alquileres de los quinchos no habilitados, como salones de fiestas, en dicha zona”, sostuvo uno de los ediles tras aquél encuentro, agregando que “se les pidió mayor información y habrá una acción conjunta entre el Municipio y la Policía, donde el primero irá a los lugares para controlar el nivel de ruidos de cada una de las fiestas, y si el lugar está o no habilitado para llevarlas a cabo”.

Encuestaron a los vecinos

Dicho relevamiento ya fue realizado, según consignaron los damnificados, y el mismo fue presentado en la Defensoría Civil, momentos previos a la manifestación, que se trasladó desde la zona de Tribunales hasta la Plaza San Martín, frente al Palacio Municipal.
“Lo que dice el Código de Planeamiento Urbano, que es nuestra ley municipal, es que no se permiten estos espacios dentro del barrio, o sea que ya partimos de algo que está por fuera de la ley”, indicó el titular de la Junta Vecinal, y consultado sobre si han podido dialogar con los propietarios de los “salones” y “quinchos” donde se desarrollan los malogrados eventos, mencionó que, “de hecho, hicimos una encuesta para salir del plano de las percepciones y las sensaciones, y hablar con estadísticas y con la opinión de los vecinos; la misma cubrió el 72 por ciento del barrio, donde los mismos vecinos dieron un nivel de interés alto sobre los quinchos y salones de fiesta que existen en la zona”.
En otro orden, contó que “ya hemos hablado con el Concejo Deliberante, varias veces, con todos los concejales e incluso gente de allí que ha ido los fines de semana y ha comprobado la oleada de jóvenes que baja por el acceso del Covitre; hemos hablado dos veces con la Jueza de Paz, la Jueza de Faltas no nos quiso atender en esta última ocasión, y hoy (por el miércoles) venimos a hablar con la Defensoría Pública” y remarcó que “estamos haciendo uso de todas las instancias posibles, no nos queda otra que salir a la calle, ir hasta la plaza y mostrar que es un barrio que está totalmente superado en la capacidad de carga, por once salones de fiesta”.

En 5 años se duplicó la cantidad de “salones”

Consultado sobre si se han realizado denuncias ante la Policía, González Zevallos sostuvo que “hay más de una veintena de denuncias hechas por particulares, es decir, vecinos; tenemos más de veinte notas en los medios gráficos y este es un problema que viene hace más de diez años, habiéndose registrado en el año 2007 la primera denuncia formal por parte de un vecino” y recordó que “en el año 2012 había seis quinchos, y hoy, a comienzos del 2017, estamos con el doble de dicha cantidad, por lo que no se está haciendo nada”.

Habilitación y “re habilitación” provisoria

Por su parte, la vecina Miriam Pazos, expresó que “la gente está cansada, es un barrio muy tranquilo, con predios muy grandes, y el ruido se propaga con mucha rapidez” y ratificó que “lo que estamos pidiendo, nada más, es que cumplan con lo que legislaron; no se permiten los quinchos en las quintas, no los tiene que haber, y en relación a los que hay, según nos transmitió en una reunión hace instantes el secretario (de Gobierno) Dardo Petroli, el Intendente tiene la voluntad política de no habilitar más quinchos”.
Sin embargo, los que ya se encuentran en funcionamiento para la realización de fiestas “tienen habilitación provisoria”, la cual, según señalaron los vecinos, puede ser tramitada nuevamente una vez vencido el plazo otorgado.
“Nos dijeron en el Municipio que no van a habilitar más quinchos, y se comprometieron a hacer más controles; es la primera vez que lo dicen, claramente, y es un compromiso, pero lo cierto es que venimos reclamando desde agosto, no nos han contestado las notas, no nos han llamado para dialogar, y la situación hoy es fea, porque tenemos miedo de un hecho grave en las Quintas”.

Ausencia de controles

En dicho ámbito, el vocal de la Junta Vecinal, Saúl Rivero, manifestó que “podemos decir, con absoluta seguridad, que la obstaculización de la vía pública, con la presencia de vehículos mal estacionados, e inclusive la falta de sanitarios adecuados para ese tipo de ‘quinchos’ provoca que, a la noche, los varones normalmente utilicen como mingitorios los paredones o las rejas que tienen las casas” y criticó que “es todo un desastre; además, con respecto a la música muy alta, científicamente se puede determinar que una persona no puede estar sin dormir, nosotros llegamos cansados de nuestros trabajos, queremos hacer reposo y no podemos conciliar el sueño”.
Sobre este punto, ejemplificó que “en mi caso, mi hija tiene un bebé de cuatro meses y, días atrás, con la música a alto volumen, el mismo se sobresaltaba, y situaciones como esta ocurren, también, con gente mayor que sufre enfermedades y afecciones; hemos agotado todos los medios posibles, y esto es algo que remata todo lo que venimos haciendo a través de una década”.