Desconcierto por las fiestas electrónicas en Mar del Plata: nadie sabe si se harán

Ningún intendente quiere un chico muerto en su localidad. Nadie quiere jóvenes alcoholizados en medio de una batalla campal como ocurrió a principio de este año en Villa Gesell. Ningún funcionario quiere siquiera leer la palabra “Time Warp”. A todos, con sólo pensar en lo ocurrido en Arroyo Seco la semana pasada, donde murieron dos jóvenes, se les eriza la piel. “Tragedia” es un titular que ningún municipio quiere tener en plena temporada de verano. Pero ese miedo tomó, en Mar del Plata, la forma de un laberinto en el que las autoridades no pueden hallar la salida.

Desconcierto por las fiestas electrónicas en Mar del Plata: nadie sabe si se harán

Temporada 2017 en Mar del Plata.Turistas bailan la playa bajo lluvia el balneario Mute donde se encuentra un escenario que seria utilizado para realización de las diferentes fiestas electronicas día hoy fueron suspendidas por Intendente Arroyo ciudad Plata.11.01.2017Foto. Maxi Failla - FTP CLARIN _MFA1910.JPG Z

Luego de anunciar el martes a través de un decreto que quedarían suspendidas las fiestas electrónicas, ayer el intendente Carlos Arroyo tuvo una áspera reunión con los empresarios de la noche. Y minutos después relativizó lo que se había anunciado el día anterior. Aunque de una manera insólita: “No voy a autorizar ninguna, pero no están prohibidas”, expresó Arroyo. Es decir, no aclaró si, finalmente, quedarán suspendidas o no las 17 fiestas que ya estaban habilitadas por la municipalidad para este verano. El primer anuncio había sido hecho por el propio secretario de Gobierno, Alejandro Vicente, y más tarde por el twitter oficial de la municipalidad: “Se suspenden las fiestas de música electrónica en Gral. Pueyrredon desde la fecha, por decreto firmado por el intendente Arroyo y el secretario de Gobierno, Vicente. Se basa en preservar la salud de personas en un ámbito donde se produce consumo de drogas y alcohol”. Pero luego, por la fuerte presión que recibieron los funcionarios por parte de los productores y organizadores de estos eventos, comenzaron las idas y vueltas y nadie aclaró finalmente qué pasará. La reunión entre el municipio y los empresarios pasó a un cuarto intermedio y se retomará hoy.

Desde la mañana de ayer, bien temprano, el hall de entrada a la municipalidad se llenó de periodistas y cámaras de televisión. Todos a la espera de la respuesta para una sola pregunta: ¿Se hacen o no las fiestas electrónicas programadas para enero? Pero durante toda la jornada no hubo alguien que pudiera responderlo.

El primero en trastabillar fue el secretario de Salud, Gustavo Blanco, y más tarde el turno fue del propio intendente Arroyo: “Las fiestas no están prohibidas, pero yo no las voy a autorizar”, dijo mientras se subía a su auto sin aclarar la diferencia entre el término “no autorizar” y una suspensión o prohibición.

Hubo un periodista que pidió en voz alta: “Si alguien entendió, que levante la mano”. Nadie lo hizo, había desconcierto. Más confusión se sumó minutos más tarde cuando Matías Iriarte y Ariel Gambini, dos de los organizadores de estas “raves”, dijeron: “No sabemos qué decisión tomó el intendente. No puedemos confirmar ni desechar nada porque no sabemos”.

Es que el decreto también es confuso. Allí se lee en el artículo 1°: “No autorizar la realización a partir de la fecha de las llamadas ‘Fiestas electrónicas’”. Pero en el artículo 4° dice: “Se deja establecido que las habilitaciones vigentes en el Partido de General Pueyrredón, cualquiera fuere su rubro original, no incluyen la realización de las llamadas ‘Fiestas electrónicas’”. Poco claro, teniendo en cuenta la agenda ya programada.

El gobierno municipal corrió siempre de atrás. Primero permitiendo que los organizadores vendieran sus entradas, que costaban entre 400 y 1000 pesos para las distintas fechas, y que los jóvenes compraran sus pasajes y estadías, sin estar convencidos de llevarlas a cabo.

La temporada de fiestas electrónicas arrancó el sábado pasado en el parador Mute, pasando el faro, y se esperan para este verano otros 17 eventos, especialmente en ese balneario, en Destino Arena y en Abracadabra, con DJ’s internacionales consagrados. El más esperado es el inglés John Digweed, el sábado 21 en Mute, donde ya calculaban que lo verían más de 30.000 personas, casi la capacidad del estadio mundialista José María Minella.

Mientras la confusión ayer no paraba de crecer, cerca del mediodía otro de los organizadores le dijo a Clarín: “Nunca en la conversación se habló de la palabra ‘prohibir’”, comentó tras el encuentro, refugiado en el anonimato. Se lo veía confiado y hasta deslizaba que los turistas que viajarán a Mar del Plata para asistir a estos eventos “pueden estar tranquilos”. Pero toda esa tranquilidad se diluyó en cuestión de horas. Ante la pregunta de este medio, ya por la noche, sobre cómo estaba la situación, la respuesta fue: “No tengo idea”.