El pintoresco y mágico Bristol

La esquina

Homero Carvalho Oliva 

Todos los años, en estas fechas, me dedico a buscar el almanaque pintoresco de Bristol. Hace unos días encontré, en un puesto de revistas de la plaza 24 de Septiembre, de Santa Cruz de la Sierra, el correspondiente para el año 2017. “Calculado expresamente para el Estado Plurinacional de Bolivia”, dice en la tapa en concordancia con el nombre adquirido en el año 2009. Debo reconocer que desde niño me llama la atención este folleto, con su decimonónica tapa color ladrillo que lleva impresa el retrato de Cyrenius Chapin Bristol, su fundador, que luego fue tomado por la compañía Lamman&Kemp Barclay, que lo publica ininterrumpidamente desde 1832.
El almanaque de Bristol, invariablemente, contiene valiosa y erudita información, muy necesaria para la vida diaria, por ejemplo sobre los eclipses; sobre los mejores días para pescar tanto en aguas saladas como en dulces, así como de las mareas. Gracias al Bristol me entero que en el 2017 del calendario gregoriano los musulmanes estarán en el 1418 y los israelitas estarán el año 5779. En lo que se refiere a las fiestas móviles la información es precisa y uno puede enterarse de cada una de ellas. 
Lo que siempre me pareció excepcional y mágico son los cómputos eclesiásticos y muchas veces tuve que recurrir a los diccionarios y a las enciclopedias para descifrar los significados de esta información, por ejemplo: el Bristol nos informa que la Letra Dominical es la F, que sirve para señalar a los domingos; la Epactaque es el número de días que el año solar excede al lunar y también significa el orden del rezo a Dios; lo más difícil fue entender el Número Áureo, que es el número de la proporción divina; el Ciclo Solar, que es el periodo de once años en los que el astro rey varía de formas y de ráfagas; la Indicción Romana, que para calcularla requiere de una serie de complicadas operaciones aritméticas, y el Ciclo Lunar Hebreo, que viene a ser el sistema con el cual este pueblo calcula sus meses, empezando de la Luna Nueva.
El Bristol también posee información sobre el movimiento de los planetas, de las cuatro estaciones y de las cuatro temporadas; todo esto y mucho más se encuentran en detalle en las páginas en las que el Bristol nos va revelando su sabiduría mes por mes. Si usted olvidó su santo, búsquelo en el Bristol; si usted quiere saber si va a llover o qué día es mejor para salir a navegar o para ver a Plutón, a Venus, a Marte en la noche estrellada o qué días del mes habrá Luna Llena, nada mejor que recurrir al pequeño Bristol y descubrir que, fuera de la rutina, aún existen cosas maravillosas y esenciales en la vida. Hace unos días publiqué en el Facebook la tapa del Bristol y un pequeño comentario acerca de su contenido, la mayoría de las reacciones de los amigos y amigas fue escrita desde la nostalgia, los más jóvenes recordaban a sus abuelos y abuelas leyéndolo y valiéndose de sus enseñanzas para enfrentar la cotidianidad; los de mi edad recordaban a sus padres y algunos confesaban que los coleccionan como yo lo hago cada año. Mi madre me cuenta que era lectura obligada en el campo para saber cómo sería el clima del día siguiente y que día elegir para cortarse el cabello. Leer el Bristol es un viaje al pasado y a la magia.   

(*) Escritor y poeta