Canadá: El gobierno liberal de Justin Trudeau vuelve a poner los pies en la tierra

Siempre iba a ser difícil para Trudeau y su gobierno liberal cumplir con las altas expectativas que dejó su elección en 2015. La opinión pública y los medios trataron al hijo del expremier liberal Pierre Trudeau como una celebridad más que como un político común. Protagonizó portadas en Vogue, Hello!, GQ y Rolling Stone. Los medios le dieron el beneficio de la duda en casos que habrían dañado a otras autoridades, como la estadía de su familia en la casa vacacional de los Aga Khan en las Bahamas.

Pero los tiempos han cambiado. El gobierno liberal hoy es criticado por sus errores y cuestionado por sus promesas, como cualquier otro.

Ello no significa que será derrotado en las próximas elecciones. El último consolidado de encuestas da a los liberales 37,2%; a los conservadores 32,7% y 15,7% a los nuevos demócratas (NDP).

Pero su apoyo va a la baja, el debate público se ha endurecido por un cambio de tono de los medios y la elección de líderes permanentes para los conservadores (Andrew Scheer en mayo) y el NDP (Jagmeet Singh en octubre) endurecerá los ataques opositores. El segundo tiempo de su período será más difícil para Trudeau.

Ideas polémicas

El giro se ha hecho más evidente desde el retorno del parlamento en septiembre. Una propuesta gubernamental para cerrar vacíos tributarios usados por los ricos y las pequeñas empresas dominó el debate parlamentario inicial.

Ello llegó tras la decisión del gobierno en 2015 de bajar los impuestos a la clase media y subirlos para los más ricos. El cambio no fue controvertido, pues el gobierno vivía su luna de miel. Pero cerrar el vacío mencionado generó protestas de doctores, abogados, agricultores y pequeñas empresas, obligando a un Ejecutivo tambaleante a cambiar sus planes.

También dio un arma a los conservadores, el partido de los bajos impuestos y el gobierno pequeño. El ministro de Finanzas, Bill Morneau, aún pretende cerrar el vacío tras algunos ajustes y se espera que entregue detalles en las próximas semanas.

Una recepción similar tuvo el proyecto que buscaba defender la cultura canadiense en la era digital. En el centro estaba un acuerdo con Netflix para invertir US$ 77 millones anuales durante cinco años en contenido del país.

Grandes decisiones, como la autoridad y el financiamiento para la televisión pública, CBC, se postergaron. Y el proyecto no detallaba cómo el gobierno protegería a los diarios impresos. La comunidad cultural de Quebec, de habla francesa, protestó contra el acuerdo con Netflix y cuestionó por qué no se imponía los mismos requerimientos tributarios que a sus competidores locales.

Las promesas

A inicios de octubre, la comisionada de Medio Ambiente, Julie Gelfand, criticó al gobierno por no hacer suficiente para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y no crear planes para combatir los efectos del cambio climático en la infraestructura pública. Proteger el medioambiente fue una promesa principal de la campaña liberal. El gobierno espera que un precio nacional de carbón, que comenzará a regir a inicios de 2019, mejore su imagen.

También tiene dificultades con su promesa de investigar la desaparición y asesinato de mujeres indígenas, para mejorar las relaciones con los Inuit y los Métis, pueblos originarios de 1,4 millón de personas. La investigación tuvo tropiezos iniciales, con renuncias que incluyen a un comisionado. En tanto, familias de las víctimas se han quejado de que no es la investigación completa que se les prometió.