¿Qué más está en juego este domingo?

Este 19 de noviembre está en juego -por supuesto- la presidencia. Sin embargo, se olvida que hay un elemento tanto o más importante: la redistribución de fuerzas al interior de cada coalición política.

En la actualidad, en la Nueva Mayoría la DC es el partido con más diputados (20), seguido por el Partido Socialista (16), el PPD (14), el PC (6) y los radicales (6). En tanto, en Chile Vamos la UDI dobla a RN (28 v/s 14). En cuanto a los senadores, la realidad es más bien pareja: 6 senadores tiene el PS y el PPD y 7 la DC, mientras que RN y la UDI tienen 6 y 7 parlamentarios respectivamente.

Esta foto probablemente cambiará la noche del domingo. No obstante, saber lo que ocurrirá es algo más complejo que antes. La razón radica en que el actual proceso enfrenta al menos dos shocks institucionales que gatillan mayor incertidumbre: el nuevo sistema electoral y la ley para el fortalecimiento de la democracia.

En primer lugar, la reforma al sistema binominal aumentó el número de diputados de 120 a 155 y de senadores de 38 a 50. Además, modificó los distritos y circunscripciones, por lo que los parlamentarios enfrentarán a un electorado distinto al acostumbrado. Sin embargo, el mayor número de asientos repartidos por división electoral representa el cambio más importante. Por ejemplo, en Valparaíso, en el Maule y en La Araucanía la carrera senatorial que antes tenía sólo a dos ganadores ahora tendrá a cinco. Aparte de la mayor fragmentación y de fomentar la presencia de un mayor número de candidatos, esta mayor proporcionalidad ¿a qué partidos beneficiará?

En segundo lugar, esta semana por primera vez veremos el efecto de reglas más restrictivas en elecciones parlamentarias. Pese a que los límites en el gasto y en los espacios de propaganda buscaban promover una democracia más sana, estas medidas también podrían estar afectando negativamente las actitudes y el nivel de conocimiento de las personas en torno a las elecciones. En el contexto del voto voluntario esto no es menor, ya que el votante que se desmovilizaría sería el menos partidista. En otras palabras, las personas que finalmente votarían serían las más ideologizadas. ¿A qué partidos favorecería este escenario?

Más allá de los resultados presidenciales, este domingo se sabrá la fuerza de cada partido político y, en consecuencia, su poder de negociación al interior de su coalición. Este hecho no es trivial. En la medida que los extremos pesen más, mayor dificultad tendrá el próximo gobierno de lograr consensos. Y a largo plazo, el efecto de esta nueva institucionalidad sobre el peso relativo de los partidos políticos incidirá también en los énfasis programáticos que cada coalición vaya tomando.