Los problemas que enfrenta el estadio municipal para albergar eventos masivos

Parece inconcebible que a casi tres años de su entrega provisional, en abril de 2015, el estadio municipal de Calama siga provocando más problemas que generando soluciones e ingresos para el municipio.

Pero es es así. Irresponsabilidades y descuidos varios de diferentes autoridades, falta de fiscalización y desperdicio de recursos marcan la historia del principal recinto deportivo de la comuna que el pasado fin de semana, como suele pasar con las grandes obras de la provincia, volvió a mostrar una cara poco amable y de abandono.

El colapso en las redes sanitarias -específicamente en la planta elevadora de aguas servidas- evidencia irresponsabilidades y falta de prolijidad. Peor aún, cuando el administrador oficial del lugar, el municipio de Calama recurre a la falta de trabajos definitivos para justificar el triste espectáculo del fin de semana pasado.

“Efectivamente hubo un problema ahí y se debe a que no hemos podido hacer los trabajos definitivos para terminar con eso, porque pese a contar con recursos del IND para terminar dichas obras, necesitamos la autorización de ellos para echar mano a esos recursos e intervenir en esa falencia que presenta el recinto”, reconoció la administradora municipal, Támara Aguilera.

Las aguas servidas que traspasaron la cota máxima que puede albergar la planta inundaron el borde del recinto y los accesos al Zorros del Desierto -por lo que llegó un camión sanitario a tratar de apoyar la emergencia, más el mal olor en el entorno del complejo deportivo, terminaron por provocar alarmas en la autoridad. Eso porque el estadio municipal se expone a sanciones como la clausura, si no se soluciona el tema a futuro.

“La idea es que esto se pueda solucionar definitivamente y por eso, esperamos poder usar esos 90 millones de pesos para terminar los pendientes, dependemos del IND. Pero ya tomamos medidas para realizar una mantención que nos permita funcionar de manera normal durante todo este año”, aseguró la administradora municipal.

La cancha

Hay otros temas pendientes y que hasta ahora, por mala voluntad política, poco compromiso de las autoridades o descuido del municipio loíno sencillamente siguen ahí, sin funcionar en una estructura que está entregada a su propietario y administrador.

Los ascensores necesitan placas nuevas porque las anteriores se mojaron hace dos años y nunca se renovaron. Sale más barato instalar nuevos elevadores, los que en tres años nunca han funcionado en el recinto local.

Los camarines para jóvenes no están instalados, el lugar destinado al museo de Cobreloa no está habilitado y a las pésimas condiciones sanitarias se suma una condición peor y significativa: la cancha.

El estado del campo de juego es paupérrimo y su cuestionable mantención quedó al descubierto con la transmisión televisiva del duelo entre Iquique y la Universidad de Chile.

Támara Aguilera reconoce el desgaste del campo de juego en el sector de los arcos. “Lamentablemente, quien estaba a cargo de la mantención de la cancha -Patricio Bustamante- no la dejó en las condiciones que debía y no nos permitió intervenir en su momento para arreglarla”.

Sin embargo, la autoridad comunal afirma que “pese a que se sembró una semilla que no correspondía en la zona de las áreas, el trabajo de mitigación para parchar esos sectores tuvo buen resultado y la corrección del sembrado se hizo y dentro de un mes ya se verán los resultados”.

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