Eco, Es extenuante, es inútil, es difícil

Gonzalo Uribe Palacio

Es extenuante, es inútil, es difícil; es romper contra la muralla de la indiferencia corrupta, arietes y lanzas.
Es soñar.


Escribir y lograr publicación de una columna de opinión son tareas para ilusos; no importa si “salen” cada ocho días: los motivos y el fin de las apasionadas listas de pecados cometidos y a cometer por consuetudinarios violadores de las normas elementales que rijan un país, se hunden en la palabrería mentirosa con que las disculpan o en las líneas de oro de contratos leoninos.
También levantan el dedo en renglones humildes; en noticias como que sí, como que no.
Si se puede pero nunca se ha podido…
Convencido de lo dicho, decidí cambiar de tema.


Comencé a buscar el sucedáneo.
Nada.
Nada no: muchas cosas pero ninguna nueva, diferente.
Más claro aún: todas giraban alrededor del mismo eje y por consiguiente, del mismo personaje.
A tal conclusión llegaron mis lectores con el elemental paso de la mirada sobre el texto.
¡Pobre Colombia! Clamaron. ¡El mismo tipejo con la misma horda!
Varias veces, la de hoy es otra, he prometido cambiar de camino y de caminado; todas esas veces, y las que me permitan, tendrán idéntica condición: el giro obedecerá al cambio para mejor-para peor es imposible-del auriga y de arreos.


De presidente, de ministros, de congresistas.
De enmermelados.
De corruptos.
Cambio y recaigo.
Colombia, si no baraja y vuelve a dar, que no sea póker, no tiene salvación.
¿Revocatoria? ¡Claro que se puede! ¡ Fuimos capaces el 2 de octubre!