Se rebosó la alcantarilla de la paz

Esa cloaca jurídica denominada “fast track”, que de manera tramposa y desesperada instalaran Juan Manuel Santos, las farc y sus enmermelados simpatizantes para  evacuar en nuestra Constitución Política esa agua negra denominada acuerdo de paz, está dando muestras de haber rebosado la capacidad de tolerancia de sus otrora sólidos y firmes conductos.

Contra todo pronóstico, el pasado miércoles 17 de mayo la Corte Constitucional declaró inexequibles unos apartes del Acto Legislativo por medio del cual se había dado vía libre a esa hedionda alcantarilla conocida como “fast track”. Es decir que quienes pregonaban que ese tal acuerdo para la paz y su implementación vía “fast track” eran intocables y no podrían ser reformados ni anulados, ni ahora ni por un gobierno siguiente, resultaron viendo un chispero.

La mayor falacia que dijo Juan Manuel Santos en su fracasada campaña por el plebiscito fue la de pregonar que al votarse Sí se estaba apoyando la implementación de un acuerdo de paz, cuando la verdad era que de haberse apoyado esa vulgaridad de documento, se le habría dado vía libre a este sátrapa y a sus pares ideológicos de las farc para modificar nuestra Constitución Política al gusto y conveniencia de las narcoterroristas farc. Afortunadamente 31.5 millones de colombianos no apoyamos esa criminal iniciativa, por lo que les tocó armar el ahora rebosado “fast track”.

Igual no hay que confiarse, pues Juan Manuel Santos tiene en entre sus nocivos asesores cubanos, venezolanos y de izquierda, a los más descarados y arbitrarios “demócratas”, de ahí que no dude que seguirán empeñados en su propósito de cubanizarnos, así sea recurriendo a otra vulgaridad que desde ya podría llamarse “instant crap”.