El regalo de Colombia a Panamá

El conflicto armado nos enseñó que más allá de las fronteras fijadas por la ley, nuestra soberanía va hasta donde podamos ejercerla.  En otros términos, que la soberanía sobre el territorio colombiano depende de la capacidad para ejercer control sobre nuestras fronteras.

La responsabilidad primaria de defender el espacio aéreo la tiene la Fuerza Aérea Colombiana. En este marco, la extensión del espacio aéreo colombiano se da por la de sus fronteras marítimas que sería de 12 millas hacia el exterior de la línea de costa. El artículo 101 de la Constitución afirma que, además del territorio continental, islas, islotes, cayos, morros y bancos, el mar territorial y el espacio aéreo, hacen parte de nuestra identidad. Por esa razón, Colombia limita con más de 10 países. A pesar de estos límites geográficos, nos encontramos con que no ejercemos soberanía sobre todos ellos.  

Actualmente, Panamá explota comercialmente el tránsito aéreo en el Caribe y el Pacífico colombiano, por lo que Colombia está dejando de recibir una cifra aproximada a 18 millones de dólares anuales, como ingresos resultantes del tránsito de aeronaves por su espacio aéreo. Los responsables han dicho que debido a la incapacidad técnica de Colombia para controlar la totalidad de su espacio aéreo, se firmó un convenio para que Panamá ejerciera control sobre algunas franjas.

Muchos gremios del sector aéreo, afirman que estamos preparados para recuperar ese espacio. Lo cierto es que si en verdad queremos ejercer soberanía sobre nuestro territorio debemos invertir en las herramientas que nos permitan hacerlo; es decir, fortalecer la infraestructura, los radares, los sistemas de comunicación y los equipos de rescate, para que San Andrés y el Pacífico, sean totalmente nuestros.