Colombia, tierra querida…

Colombia ha sido mal gobernada por algunas castas elitistas que poco le han ayudado a salir de ese concepto maluco de ser parte de un continente conformado por repúblicas “bananeras.” Y seguimos dando papaya. Sobre todo cuando tenemos un ministro de Hacienda- Mauricio Cárdenas- quién con el visto bueno de su jefe, el Presidente, sigue sosteniendo que estamos en un paraíso espectacular. Ojalá fuera así.

El dinero de la venta de Isagén no aparece. Nos impuso una reforma tributaria afectando la canasta familiar y la inversión. No hay investigación y tecnología porque a Colciencias la mandaron al cuarto de San Alejo. Se acaba de inventar un nuevo impuesto cobrando el valor de cada chuspa que utilicen los colombianos en sus compras, impuesto que no tiene destinación específica.

Es tanta la “mermelada” invertida en comprar conciencias que la bonanza petrolera recibida por el actual gobierno se perdió. A Buenaventura le acaban de prometer a través de documentos, que serán vigentes en próximos gobiernos, unos auxilios para sacarla de la difícil situación en que se encuentra, mientras a la Costa Caribe le acaban de aprobar, con ejecución inmediata, $621 mil millones, que serán manejados por un organismo denominado Ocaf.

El país tiene un difícil fiscal, según Eduardo Sarmiento Palacio, reconocido economista y columnista, del 4% del PIB. El gurú del desarrollo, Jeffrey Sachs, acaba de decir en un foro en Medellín, que Colombia debe tener “una economía altamente diversificada” y no pensar solo en petróleo y minería. Es hora de rectificar con un desafío económico con grandeza, pero dentro de un año.