Falsos positivos

Con este eufemismo se califican los asesinatos sistemáticos agenciados por el Estado de personas humildes e inocentes, en especial durante el periodo del expresidente Uribe, debido a una política de estímulos promovida por el Ministerio de Defensa, consistente en compensar a los militares con ascensos, días de descanso y otros, por los litros de sangre derramados en las filas de su esquivo enemigo, resultando menos costoso en términos operacionales para el logro de tal fin enfilar sus cobardes baterías letales hacia los civiles inermes.

Por esta razón están en el radar de la Corte Penal Internacional, oficiales de alta graduación tanto en uso de buen retiro como del servicio activo.

Esta escabrosa estrategia criminal llega al conocimiento de un tribunal internacional porque la justicia colombiana no ha producido la oportunas decisiones judiciales consecuentes con la gravedad de lo sucedido. Estamos hablando de una cifra cercana a los cinco mil asesinatos de jóvenes colombianos que fueron reclutados y asesinados mediante engaños, prevaliéndose en algunos casos de su necesidad de enrolamiento laboral.

Estos días está en Colombia la fiscal encargada de esta investigación por parte de la CPI adelantando pesquisas, recogiendo informes y evidencias de las agencias del Estado y contrastándolas con versiones y testimonios de las comunidades afectadas, aun cuando de estos acontecimientos el país entero está afectado en su dignidad e integridad moral.

Este proceso de reconciliación alentado sabia y generosamente por el Papa deberá resolver asuntos tan graves como éste que dificulta la respiración e impide recuperar la autoridad ética necesaria que deben fungir las instituciones. De estas sombras debe librarse un estado democrático.