Tumaco, una crisis anunciada

Lo que está ocurriendo en Tumaco es la prueba de que el Gobierno Nacional no se preparó para el posconflicto.

La Fundación Paz y Reconciliación alertó que la crisis de Tumaco se podría repetir en otros diez municipios, en donde los problemas de orden público están a punto de estallar por cuenta de la disputa por el control de los cultivos ilícitos, un riesgo cierto, pero que no es nuevo.

Problemas como los de Tumaco fueron anunciados desde antes de la firma del acuerdo con las Farc. Estaba claro que en las zonas de orden público complejo los problemas tenderían a empeorar, porque surgirían nuevos actores ilegales que, junto a las disidencias, se disputarían a sangre y fuego el control de los negocios ilícitos, especialmente el del narcotráfico. Pero las advertencias fueron en vano, porque el Gobierno Nacional no se preparó para enfrentar lo que estaba por venir.

En el Catatumbo, en el Cauca, parte del Chocó y Putumayo está pasando lo mismo que en Tumaco, la desmovilización de las Farc no se tradujo en una transformación positiva para estas zonas, que siguen siendo territorios en los que campean los actores ilegales. Esto sugiere que los criminales estaban más preparados que las autoridades para enfrentar el nuevo escenario.

No puede ser que después del desgaste institucional que representaron los casi seis años de negociaciones con la guerrilla, el país tenga que enfrentar un problema de violencia igual o peor. Si el Gobierno permite que las zonas que controlaban las Farc sigan en manos ilegales, sean disidentes o nuevas organizaciones, el proceso de paz será en vano.

Lo peor es que no hay señales de que este Gobierno enfrente el problema de manera adecuada, y si esta tarea queda para el próximo presidente, cuando llegue, el 7 de agosto de 2018, va a encontrar un problema desbordado.