En defensa de los derechos humanos

Jairo Arango Gaviria

La declaración de los derechos del hombre y del ciudadano dada en París en 1789, realizada en plena revolución francesa, es considerada como la antesala de la Declaración de los Derechos Humanos. En ella se establecieron el derecho de resistencia contra la opresión, la presunción de inocencia, la libertad de opinión y de religión; la libertad de expresión, y el derecho a la propiedad, entre otros.


Con base en estos cimientos se produce, el 10 de diciembre de 1948 en París, La Declaración Universal de Derechos Humanos, adoptada por la tercera Asamblea General de las Naciones Unidas, aprobada por sus 56 miembros, con la abstención de Sudáfrica, Arabia Saudita y la Unión Soviética, representa un estándar común a ser alcanzado por todos los pueblos y naciones.
De esta manera los Derechos Humanos son reconocidos por primera vez sin distinción alguna de raza, color, credo, sexo, idioma, opinión política y de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimientos o cualquier otra condición.


En la Declaración, los Derechos Humanos, quedaron definidos internacionalmente en los siguientes términos: “Un ideal común por el que todos los pueblos y naciones deben esforzarse, a fin de que tanto los individuos como las instituciones, inspirándose constantemente en ella, promuevan, mediante la enseñanza y la educación, el respeto a estos derechos y libertades, y aseguren por medidas progresivas de carácter nacional e internacional su reconocimiento y aplicación universales y efectivos, tanto en los pueblos de los estados miembros como entre los territorios colocados bajo su dirección”. También señala la Declaración que uno de los objetivos principales de la ONU, es desarrollar su contenido adoptando nuevos instrumentos a lo largo de los años.


La necesidad de esta carta, surgió como un pacto de veintiséis países en 1942, liderados por Churchill y Roosevelt, con el ánimo de oponerse a las potencias nazi-fascistas del eje. La proclama de la Declaración se hizo en los siguientes términos: “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros”. En consecuencia los Derechos Humanos indican las condiciones que le permiten a la persona su realización creando las condiciones para que su entorno y la sociedad puedan convivir en paz, respeto y tolerancia.