Equilibrio ambiental

A estas alturas, el desarrollo urbano y la sostenibilidad ambiental no pueden ser excluyentes.

Hoy se reactivarán las obras de la Terminal Sur del MIO, y con ellas las protestas de habitantes de Valle del Lili que se oponen a la construcción del proyecto en su ubicación actual. Aunque Metrocali ha presentado los soportes en los que se basa para argumentar que la construcción de la obra no afectará el humedal El Cortijo, es claro que la comunidad no está dispuesta a poner en riesgo este ecosistema e insiste en la reubicación de la terminal.

Más allá de lo que finalmente ocurra con este caso puntual, que ojalá se resuelva de la mejor manera, vale la pena que Cali defina una política pública ambiental que garantice que su desarrollo urbano se proyectará manteniendo el equilibrio entre el crecimiento y el medio ambiente.

Lo uno no tiene porqué excluir lo otro. Hasta ahora Cali ha crecido a costa de su patrimonio natural, basta ver el deterioro de los siete ríos para comprender la ausencia de conciliación entre la extensión de la ciudad y el medio ambiente. No quiere decir esto que, en aras de la conservación ambiental, se frene el desarrollo urbano, si no de buscar una forma de hacerlo que no vaya en detrimento de los recursos naturales.

Está claro que los caleños son cada vez más conscientes de la necesidad de proteger su patrimonio ambiental y, en ese sentido, el Municipio debe atemperar su normatividad a la necesidad de conservación de los recursos naturales y a ese anhelo de preservación que tiene la gente, o, de lo contrario, como ocurrió con los árboles se la Autopista Sur, habrá problemas cada vez que un proyecto intervenga espacios o elementos del patrimonio ambiental de la ciudad, que cada vez cobran más valor.