El dilema con la estatua del Cacique

Mantener el respeto y el orden es el reto de las autoridades en la glorieta Los Juglares, ubicada en inmediaciones del balneario Hurtado, la zona más turística de Valledupar. El sitio se ha convertido en escenario de obscenidades y maromas en torno a la escultura de Diomedes Díaz Maestre, obra que le costó 40 millones de pesos a la Alcaldía y que en menos de ocho meses de su inauguración ya requiere mantenimiento por el mal uso que le están dando.

‘La silla de Diomedes’, como se denomina esta obra escultórica, está disponible para la comunidad desde el pasado 26 de mayo, día en que cumpliría 60 años edad ‘El Cacique de La Junta’, tres años y medio después de su muerte.

La estatua del cantautor no es el único atractivo de la glorieta, también está el monumento Los Tres Grandes (un acordeón gigante con el rostro de Poncho Zuleta, Jorge Oñate y Diomedes Díaz) y cuatro monedas doradas con los rostros de Leandro Díaz, Lorenzo Morales, Rafael Escalona y Emiliano Zuleta. El sitio es encantador; tiene un hermoso jardín, bancas en concreto, sistema de riego y luminarias LED, pero definitivamente la imagen sentada es la que concentra la mayor atención de los visitantes.

La banca precisamente fue construida para que la gente se siente y se tome fotos en la figura a escala natural con una expresión característica del cantautor, pero no para que desadaptados hagan piruetas o con actos obscenos que deterioran la cubierta de resina epóxica y ridiculizan la memoria del artista. Estos comportamientos representan claros actos de vandalismo que deben ser controlados por las autoridades, pues a la estatua ya le robaron la cadena con el dije de la Virgen del Carmen, pieza que fue repuesta por una muy parecida a la original; el día menos pensado a Diomedes le quitaran un brazo o la cabeza.

La Policía precisó que ha dispuesto de vigilancia continua en el sitio, de 7:00 de la mañana a 11:00 de la noche, pero las madrugadas sin presencia de la fuerza pública, pese a la cercanía del CAI Hurtado, son utilizadas por los borrachos que llegan a tomarse fotos inapropiadas para luego publicarlas en las redes sociales.

Las fotos irreverentes en la silla, al parecer, se han convertido en un reto para los desadaptados, pues cada día sorprende más la forma como atentan contra este patrimonio cultural y lastimosamente nadie ha podido hacer nada para evitar esto siga sucediendo. Cada día hay publicaciones más atrevidas e irrespetuosas, pese a los pronunciamientos de autoridades y familiares del artista.

El artículo 33 del Código de Policía estipula una multa general tipo 3, de 16 salarios mínimos legales diarios vigente, casi 400 mil pesos, por realizar actos sexuales, obscenos o exhibicionistas en la vía pública que generen molestia a la comunidad. Esta sanción sería la adecuada para el sujeto que aparece en una foto poniendo su trasero desnudo en el rostro de la estatua.

De pronto tocándole al bolsillo a la gente se logra contralar el problema con la imagen de Diomedes, que no debe ser tomada como un referente de desenfreno y concupiscencias, sino de cultura por ser un personaje que dejó un gran legado a la música vallenata.

Indudablemente falta cultura ciudadana, una de las banderas de la actual administración municipal que el año pasado estuvo guardada. Exhortamos al alcalde, al secretario de Gobierno y al comandante de Policía, para que organicen estrategias que concienticen a la ciudadanía de que las obras públicas hay que cuidarlas, porque son de todos y no hay derecho a destrozar lo que se construye con nuestros recursos. Como medio de comunicación también hacemos un llamado a la cordura: no queremos más fotos obscenas o exhibicionistas en la silla Diomedes.

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