Gobierno cambia de abogado y apela fallo de tribunales en Brasil

El estado costarricense apeló la decisión de los Tribunales de Justicia de Brasil por rechazar la inmunidad a la que el gobierno se acogió por la demanda que enfrenta en esa nación suramericana, por parte de dos excónsules honorarios. Todo esto por un lío con unas placas diplomáticas.

La apelación se presentó el pasado 22 de septiembre y se basa en que, al parecer del gobierno y sus abogados, la embajada costarricense es inmune a una acción judicial.

Por este caso el pasado 27 de julio el bufete de abogados brasileño Feldens Madruga, contratado por la Cancillería para defenderse de la demanda en su contra, alegó que el Estado costarricense se acogía a la inmunidad en esta querella judicial, sin embargo, los jueces brasileños se la negaron.

El pasado 15 de agosto los Tribunales de Justicia de Brasil, amparados en el nuevo Código Procesal Civil de su país, alegaron que en este caso de materia civil, laboral y comercial no existe la inmunidad para las misiones diplomáticas o estados extranjeros.  El juez que lleva este caso en Brasil se llama Frederico Botelho.

De este modo, la apelación que presentó el Estado costarricenses podría atrasar el fallo del juez, en caso de que la apelación sea admitida.

Además de presentar la apelación, el pasado 28 de agosto el Estado cambió su defensa en este caso. Ahora la abogada del bufete Feldens Madruga encargada de llevar el caso es Luana Medeiros, una influyente jurista en los círculos judiciales de Brasil.

En esta primera etapa de esta demanda judicial que enfrenta Costa Rica en Brasil, la Cancillería contrató en ese país al bufete brasileño Feldens Madruga, por un monto de $15 mil, es decir poco más de ¢8,6 millones.

Lo extraño es que, como bien lo señala en su pronunciamiento el juez brasileño, el Estado costarricense no podía acogerse a la inmunidad en esta acusación porque incluso ya había jurisprudencia al respecto desde 1989, tras un conflicto que hubo entre Brasil y Alemania en temas laborales.

Este caso se remonta a octubre del año anterior, cuando la Cancillería decidió cesar de sus funciones a los cónsules honorarios en Río de Janeiro, Marcos Levy, y al de São Paulo, Víctor Nacim Abud.

Resulta que en 2012 y 2013 ambos brasileños compraron tres vehículos (dos Chevrolet Omega y un Hyundai IX35) con recursos propios, pero según dijeron, para atender funciones de sus cargos.

Sin embargo, dichos automóviles fueron reportados como propiedad de la embajada tica en Brasil y se les pusieron placas diplomáticas acreditadas en ese país, es decir, como si fueran vehículos oficiales de la misión, pero que no se encontraban inventariados en la embajada ni en la Cancillería.

Cuando se descubrió lo que la Cancillería considera “una irregularidad”, el gobierno decidió cesar a ambos cónsules, sin embargo, no liberó a los autos de sus placas diplomáticas, por lo que sus dueños no pueden hacer uso de ellos. 

Por este motivo los dos excónsules decidieron el 16 de diciembre del año anterior demandar al Estado costarricense, pues alegan que no hay razón jurídica para que no puedan usar sus carros.

El canciller de la República, Manuel González, alegó en julio anterior que la Cancillería no iba liberar dichas placas diplomáticas. “Nosotros no vamos a dar un traspaso sobre algo en lo que hay una irregularidad generada por el embajador anterior, Víctor Monge Chacón”, sostuvo.

El ministro en ese momento insistía que dichos carros habían sido exonerados de impuestos, sin embargo, a ese respecto los tribunales no encontraron ningún delito y descartaron que hubiese habido defraudación fiscal. 

Antes de despedir a los ahora excónsules y declarar el uso de esos vehículos como irregular, el presidente Solís y el actual embajador, Jairo Valverde, se beneficiaron del uso de los automóviles que ahora cuestionan.

Los excónsules atendieron en sus vehículos a Solís durante su visita en diciembre de 2014 con motivo al traspaso de mando de la expresidenta Dilma Rousseff. Incluso, dos meses después de esa visita Solís envió una carta al excónsul Levy agradeciendo su trabajo.

En el caso del embajador, por medio de una carta enviada a DIARIO EXTRA el excónsul Abud dijo haberle prestado uno de esos vehículos a Jairo Valverde para que lo utilizara para movilizarse con su familia cuando recién llegó a Brasil, mientras se compraba el suyo propio.