Demanda por servicios de factura electrónica no despega

Como que no es conmigo. Así están muchas de las empresas cuando se les habla de la factura electrónica porque se hallan a la espera de recibir una notificación del Ministerio de Hacienda con el cronograma de inicio.

La Dirección General de Tributación ya publicó las fechas para los profesionales liberales, pero todavía falta incorporar a empresas de otro tipo.

Guillermo Varela, director ejecutivo de GS1, dijo que, según un estudio interno, los esfuerzos de Hacienda por posicionar el tema han sido infructuosos.

La organización GS1 realizó una consulta entre sus afiliadas, que desarrollan software y otras soluciones, y la demanda por el servicio aún no despega.

“Aunque los proveedores del servicio y soluciones aseguran que se ha producido un incremento de empresas que usan factura electrónica, este no es relevante y más bien consideran que las empresas están a la espera de que les llegue la notificación oficial de obligatoriedad para iniciar las primeras acciones requeridas para su implementación”, explicó.

 

OTROS BENEFICIOS

 

El experto considera que los empresarios y profesionales no están viendo la oportunidad de modernización, de eficiencia, de mejora en los procesos, incremento en la rentabilidad, profesionalización en la operación y menos los beneficios para el ambiente.

“La ven como un requisito más que impone la administración tributaria. Esto es lamentable porque podría ser una excusa perfecta para que el mercado en general aproveche los beneficios que ofrecen las tecnologías de la información y la automatización de procesos logísticos y comerciales”, indicó. 

 

PERCEPCIÓN ERRÓNEA 

 

Agrega que la resistencia al uso obedece también a un tema cultural y una percepción errónea de que este tema es complicado y costoso.

“Como cualquier proyecto nuevo, implementar la factura electrónica requiere planificación y orden, pero es importante iniciar lo antes posible y no esperar a ser notificado por Tributación”, expresó. 

Varela asegura que se registra una reducción en costos al implementar este sistema, pues disminuyen gastos por concepto de administración y contabilización, almacenamiento de las copias de las facturas y compra de papel y tinta, entre otros.

Sin embargo hay profesionales que se sienten limitados por el costo porque emiten pocas facturas al mes. El sistema más barato ronda los ¢11.600, sin embargo todo depende de lo que se quiera. 

De acuerdo con el experto, este precio es accesible para todos, pues no hay ningún profesional liberal que cobre menos de ¢15 mil por un solo servicio o consulta.