Ainhoa Aznárez: “Hay que construir un espacio de convivencia; hemos estado viviendo de espaldas demasiado tiempo”

pamplona - Decidida a seguir “empoderando la institución”, Ainhoa Aznárez Igarza (Pamplona, 1970) abre las puertas del Parlamento de Navarra al Foro Social para impulsar la Paz, la organización nacida en 2013 para fomentar la participación de la sociedad civil en la construcción de la paz y la convivencia en Navarra y la CAV. Por una parte, para cumplir con el compromiso adquirido en el acuerdo programático, pero sobre todo para seguir haciendo de la Cámara foral un “ágora de participación” que nunca más vaya a la zaga, sino que se proponga encabezar las iniciativas que se gestan a pie de calle. El próximo viernes 4 de noviembre, el hemiciclo acogerá desde las 16.15 horas una jornada en la que víctimas de ETA y de la guerra sucia del Estado compartirán sus experiencias, a fin de progresar en la convivencia en la Comunidad Foral.

¿Qué supone que el Foro Social para impulsar la Paz llegue al Parlamento de Navarra?

-Venimos a empoderar la institución, y eso quiere decir que todas las demandas sociales las llevamos también al Parlamento. Tenemos por delante un importante tema, que es construir la paz y la convivencia, que tenemos que trabajarlo. Y es la primera vez que una Cámara acoge un foro de este calado.

El Foro ya estuvo en Pamplona en el año 2013, pero ahora se constituye “de manera permanente”, tal y como se dijo en la presentación. ¿Qué diferencia hay?

-Una parte del acuerdo programático contempla trabajar desde el Parlamento materias como la paz y la convivencia; es a lo que nos comprometimos. Creo que esto forma parte de todas esas cosas que no se pueden quedar en palabras, y hay que pasar a los hechos.

¿Las instituciones del cambio han adoptado una estrategia conjunta sobre la paz y la convivencia?

-Sí. Lo que se hace desde el Parlamento es cumplir con el acuerdo programático. Creemos que es interesante que los ciudadanos vean que desde el Parlamento se construye un espacio de convivencia en Navarra entre diferentes, porque hemos estado muchos años viviendo de espaldas los unos de los otros. La idea es trabajar en un frente común, para que los relatos de cada víctima sean comprendidos y acompañados, ya que todos los relatos son válidos, las ideas de unas y otras personas son válidas, y hay que comprenderlas. Pero para eso hay que convivir. Hay muchos puentes tendidos, vamos a seguir construyendo más puentes entre unas y otras, porque quizá hemos tenido momentos de crispación, como el caso de Alsasua o el caso del presidente de Nuevas Generaciones. Son hechos puntuales, pero hacen necesarios encuentros como este y más en sede parlamentaria.

¿Cómo se pasa de la teoría de un foro a la práctica de la convivencia en la calle?

-En muchos pueblos de Navarra y la CAV ha habido foros locales de este tipo, en los que personas que no se reconocían entre sí se han ido reconociendo. Este foro está llamado a unificar todas las expresiones locales y hacer un foro autonómico. El impulso desde aquí también es importante: en el caso del TTIP (Tratado Trasatlántico de Comercio e Inversiones), tratar el tema aquí permitió crear un grupo de trabajo del que emanan iniciativas parlamentarias. No se trata de hacer un foro de un día e irnos, sino que hay que seguir trabajando. Y si el espacio es el Parlamento, bienvenidas sean nuestras iniciativas. No podemos seguir mirándonos desde una perspectiva de rencor o venganza, sino que tenemos que valorar estos debates como procesos sanadores y liberadores.

El pasado viernes, cuando se presentó el foro, los ponentes no pudieron eludir los sucesos ocurridos en Alsasua. ¿Se analizarán en la jornada del día 4?

-El debate en sí nos dirá si es un tema a tratar o no. Desde la presidencia del Parlamento tampoco podemos hacer una hoja de ruta de lo que va a ser el debate, que es libre, amplio y respetuoso. Los casos de Alsasua o el del presidente de las Nuevas Generaciones dicen mucho de la necesidad de compartir espacios comunes. En otros lugares no se ha dado, en el Parlamento Vasco tampoco se ha llevado al Hemiciclo, y este va a ser un punto de salida para seguir construyendo la paz. La paz es una palabra inmensa; en realidad, una sociedad jamás va a vivir en paz completa, porque ahora mismo el sistema patriarcal está asesinando a mujeres, por ejemplo. Pero trabajar porque se mejore la convivencia, porque se mejore la educación y se implanten acuerdos de este tipo creo que es algo positivo y de lo que tenemos que alegrarnos.

¿El objetivo es sumar a estas jornadas a aquellos actores que todavía son reticentes a participar en estos foros?

-Cada persona tiene su proceso vital. Hay personas a las que todavía hay que acompañarlas en sus duelos, porque no han sido ni escuchadas ni acompañadas, y ahí Navarra siempre estará en números rojos en cuanto al dolor de sus víctimas. Digo en número rojos porque no hay dinero ni capacidades humanas que puedan sufragar todo ese acompañamiento. Desde el rencor, el dolor y la venganza no construimos. Se han generado guerras y conflictos innecesarios y ahora hay que construir escenarios en los que las personas, por diversas que sean, puedan vivir dignamente, porque a lo que aspiramos es a un buen vivir.

En la presentación de las jornadas del pasado viernes, Agus Hernán, el coordinador del Foro Social Permanente, avanzó que ya se han mantenido reuniones entre distintas instituciones y colectivos, incluyendo los gobiernos de la CAV y Navarra, así como con el Parlamento foral, para apoyar un desarme definitivo de ETA. Usted, como parte protagonista, ¿podría ampliar algo de información sobre estas reuniones?

-Este va a ser un tema clave en el foro. Me imagino que se ampliará entonces la información. Creo que ETA tiene un compromiso con nuestra sociedad, que es desarmarse. Hace mucho tiempo que la sociedad ya le ha dado la espalda.

El Foro dijo que se daba como plazo máximo esta legislatura. ¿Existe ya un calendario más concreto?

-El calendario del desarme de una banda terrorista no lo va a marcar ni un Parlamento ni una sociedad, es cosa de la propia banda. Ya hace muchos años que la sociedad navarra y vasca pasamos de la tutela de una banda terrorista: nosotros marcamos nuestra propia agenda.

El Parlamento también ha acogido este primer año un gran homenaje a los cargos públicos asesinados tras el golpe militar de 1936. ¿Hay previsto algún otro homenaje para este segundo año? Se dijo, hace meses, que quizá se realizase uno para las víctimas de ETA.

-Este Parlamento ha tardado casi 80 años en hacer un reconocimiento a los cargos electos fusilados por el franquismo. 80 años que espero que no se repitan con la memoria más reciente, porque sería dejar de lado otra vez a muchísimas víctimas, tanto de una banda terrorista como aquellos que han sufrido abusos por parte del Estado. Fracasaríamos como sociedad. Yo, como presidenta, me sentiría fracasada. El Parlamento estará allí donde se vayan a restaurar, acompañar y compensar de alguna manera los dolores causados. De todos modos, la Cámara ya acogió en la legislatura pasada un gran homenaje a las víctimas de ETA, también con una escultura. Homenaje, por cierto, al que yo también asistí. Todo lo que sea dignificar la memoria de personas que han muerto por unas ideas será bueno.

¿Dificulta mucho homenajear a las víctimas de funcionarios públicos y extrema derecha con una norma al respecto recurrida en el Tribunal Constitucional?

-Tenemos un Tribunal Constitucional que incumple su propia ley orgánica, que es agilizar sus plazos. Ahí vemos también donde reside la soberanía del pueblo de Navarra; leyes aprobadas, recurridas por el TC y que no se pueden desarrollar. Es una dinámica algo esquizofrénica que dificulta el homenaje.