Santos, tras refrendar el Congreso el acuerdo: "Mañana comienza la paz"

Los nuevos puntos del acuerdo de paz con las FARC

El Senado refrenda el acuerdo de paz con las FARC

"Mañana comienza una nueva era, mañana comienza la paz". Las palabras del líder colombiano Juan Manuel Santos, pronunciadas siete horas antes de que se conociera la refrendación en la Cámara de Representantes del nuevo acuerdo de paz con las FARC, evidencian que nadie en el país esperaba sorpresas. Las más de 12 horas de debate, desde las 8 de la mañana de este miércoles hasta las 21 de la noche, sólo han servido para que cada bando (los del Sí y los del No) expusiera su discurso.

La votación ha sido de 130 votos a favor y 0 en contra, sobre un total de 166 representantes. El partido conservador Centro Democrático (CD), así como otros sectores opuestos al acuerdo con la guerrilla, han optado por abstenerse, al igual que hicieran el martes en el Senado, por considerar este procedimiento ilegal. "Nos retiramos de la plenaria, porque no apoyamos la ilegalidad para refrendar los nuevos acuerdos", declaraba en su cuenta de Twitter Ciro Ramírez, representante del CD por Boyacá.

La votación favorable en la dos cámaras del Congreso es el primer paso para la implementación del nuevo acuerdo firmado por Santos y el líder de la guerrilla alias 'Timochenko' el pasado 24 de noviembre en el Teatro Colón de la capital, Bogotá. "Mañana comienza el Día D. ¿Y eso qué quiere decir? Que en cinco días empieza el traslado de todos los miembros de las FARC a las zonas veredales de transición", ha explicado el Jefe del Estado.

"Antes de finalizar este año, el 30 de diciembre, deben estar todos, todos los miembros de las FARC, en esas zonas de transición", ha añadido. El proceso de desarme se producirá en varias fases, siempre con supervisión de la ONU, a partir del Día D (que, según Santos, será este jueves) más 30, más 60, más 90 y más 150 días. "En el Día D más 150, las FARC le habrán entregado hasta la última arma a las Naciones Unidas", ha dicho el mandatario. Ese día la guerrilla más longeva y potente de América dejará de existir como grupo armado y comenzará su controvertida carrera política.

Éste ha sido uno de los puntos más polémicos, donde el Gobierno no ha encontrado el apoyo de los del No, quienes se niegan a que los altos mandos guerrilleros se presenten como candidatos políticos sin pasar antes por la cárcel.

Mientras este miércoles en Colombia se convertía en tendencia en Twitter el #ColombiaSeReconcilia, la clase política evidenciaba dos posturas enfrentadas, diametralmente opuestas. Humberto de La Calle, el jefe negociador del Gobierno, insistía una vez más en que el nuevo acuerdo incorpora 57 de las 60 peticiones del No, quienes a su vez replican que sus principales demandas no han sido incluidas.

El ex procurador Alejandro Ordóñez, una de las voces más duras de la oposición, dejaba clara su postura el pasado domingo durante un discurso en la convención del Partido Conservador. "El Gobierno no somete a los delincuentes ante la ley, arrodilla la ley ante los delincuentes. Eso tiene que terminar (...) No vamos a permitir que con excusas de paz se imponga un gobierno de transición, un bloque de poder de FARC y 'santismo' (...) Que criminal 'Timochenko' y FARC tengan la certeza de que si no cumplen con desmovilización y desarme los vamos a hacer cumplir".

Sergio Jaramillo, el Alto Comisionado para la Paz, aprovechó su intervención en la Cámara de representantes para criticar las pancartas del CD que hacían referencia al conejo, un símbolo que en Colombia simboliza el engaño. "¿En qué proceso de paz en el mundo se ha acordado que una guerrilla entregue todos sus bienes y que van a reparar a las víctimas? Éste un cambio real y profundo, así pongan todas las pancartas de conejo que quieran".

Durante estos dos largos días de debate en el Congreso se ha evidenciado en los corrillos que se organizaban en las áreas de descanso del Senado el martes y en la Cámara de Representantes el miércoles que el principal campo de batalla ha sido el propio mecanismo de refrendación, pues los representantes del No quería que se volviera a celebrar un Plebiscito como el que les dio la inesperada victoria el pasado 2 de octubre.

"He escuchado voces en los pasillos, como suele ocurrir en el Congreso, con preocupaciones sobre la refrendación. Quisiera despejar esas dudas", ha dicho el Ministro del Interior, Juan Fernando Cristo. "Quieren que el Congreso renuncie a su facultad natural, que es la de tomar decisiones políticas. El Congreso tiene todas las facultades para refrendar. Eso no va a implicar, como tampoco lo implicaba el Plebiscito, nada distinto a un aval de una política del Gobierno. No se va a incorporar ni una coma del acuerdo con las FARC a nuestra Constitución".

En los próximos días la Corte Constitucional tendrá la última palabra sobre la forma en que el Presidente intentará implementar el acuerdo. El camino preferido por el Gobierno no es la vía ordinaria, sino el 'fast track', un mecanismo extraordinario que serviría para agilizar el proceso (en lugar de pasar por ocho debates, sólo tendría que superar cuatro) y blindar la promulgación de estas nuevas leyes, para que no se puedan hacer modificaciones de fondo aunque cambie el partido en el Gobierno.

"El 'fast track' no es un capricho, no es un deseo de colocar contra la pared a quienes se oponen. Es una necesidad", ha declarado De la Calle, que asegura que sin este procedimiento la Jurisdicción Especial para la Paz no estaría lista hasta finales de 2017.

Los diálogos con las FARC que se iniciaron el 4 de septiembre de 2012 en La Habana nunca habían estado tan cerca como hoy de llegar a su fin y, así, cerrar una guerra de más de medio siglo que ha dejado ocho millones de víctimas. Pero en Colombia siempre cabe esperar la sorpresa. Los próximos días servirán para desvelar las últimas incógnitas.