"Rufián, con su estilo Pascual Duarte, preguntó por el condón"

Entretenidísima sesión de control en el Congreso de los Diputados entre el condón y el diálogo con Cataluña, en vísperas del puente de la Constitución. A la misma hora se celebraba otra sesión de control al Govern en Barcelona donde Puigdemont, poniendo al Estado en el territorio de los pieles rojas, aseguraba que no veía señales de diálogo. "Serán -dijo- señales de humo o telégrafos".

En San Jerónimo, Gabriel Rufián, con su estilo Pascual Duarte o de hip-hop parlamentario, preguntó por el condón al que los del Foro llaman casco. Con la coartada del Día Mundial del Sida, volvió a inundar los medios con su discurso rapero. Parece que a los republicanos les preocupa tanto el condón como el gasto militar, porque el otro día este mismo Rufián preguntó a María Dolores de Cospedal si va a reducir el gasto de Defensa. Ella dijo "no", y él: "Pues dígale a la gente que coma balas y duerma en tanques". Triunfa con sus preguntas-pánico, aunque eso del preservativo resultó tan arcaico como las tripas de oveja con los que se fabricaba el preservativo en la época de Moratín que decía: "Las putas de Londres son multadas / si no ofrecen bandejas de condones". Con el condón en la boca provocó varias veces a Rajoy que esquivó el vocablo. Rufián le recordó, entonces, que estaban hablando de preservativos, no de Bárcenas.

Pablo Iglesias fue eclipsado con el salto del tigre de Rufián. En su primera pregunta a Rajoy le dijo si piensa cumplir lo que acuerde el Parlamento, sin recurrir a los vetos, e insinuó que obedece más a Merkel que a San Jerónimo. Rajoy dio una breve lección sobre la separación de poderes y remató el monólogo diciendo: "Merkel no me ha dado una orden, si se la ha dado a usted, dígalo y le llamaré la atención".

Meritxell Batet, que no estaba en Siberia, acusó al Gobierno de parapetarse tras la ley y la Constitución sin tener un plan para Cataluña. Soraya Sáenz de Santamaría, vestida de rojo y negro como la bandera anarquista, extendió ayer la mano del diálogo e invitó al PSOE a construir juntos el puente derribado. El Gobierno no niega la reforma de la Constitución, pero quiere saber de dónde se sale y a dónde se va. Errejón insistió en la idea de ensanchar y actualizar la Carta Magna. Soraya recurrió al sarcasmo para contestar: "Convendría que usted y el señor Iglesias vinieran con la misma versión consensuada, pues han preguntado cosas diferentes. Es tarea de algo más que de minorías ruidosas, como ustedes se definen a veces. A lo mejor lo que quiere usted hacer es que España se parezca más a Unidos Podemos, pero España es otra cosa". La vicepresidenta estuvo brillante y dura con Homs que la había dado un ultimátum de 40 días y 40 noches ante el diluvio independentista. No le amenazó con impugnar los Presupuestos que han perpetrado los catalanes con partidas para el referéndum. Pero lo puso en su sitio.

¿De qué puede hablar la vicepresidenta o la emperatriz de Rusia con una pandilla que dicen sí es sí al referéndum en una situación de quiebra?

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Fuente: EL MUNDO