"Los periféricos tienden a identificar la ciudad de Madrid con la política"

Tranquilos. No voy a hablarles de esos políticos que se han desollado como fieras a cuenta de Rita Barberá. Ni siquiera de los que, cuan ratas, le volvieron la cara en vida para rasgarse las vestiduras de dolor post mortem. Los periféricos, como yo, tienden a identificar Madrid con la política y los políticos. Y los periodistas, como yo, solemos hablar en demasía de política. Pero Madrid es, también, una capital cultural. Sobre todo, me gustaría decir. Así que, hoy quiero señalar a los fauves, unos fieras del color, de donde les viene el nombre. Fueron un chispazo, por lo breve, por lo intenso, por lo rupturista, en la historia del arte. Si viven en Madrid, si vienen de puente, les sugiero una visita a la exposición que les dedica la Fundación Mapfre. Y que se paren a saludar a La fille du Rat Mort, una danseuse de un cabaret vecino al Moulin Rouge que olía a... rata muerta. Lo pintó Maurice de Vlaminck que, para dar de comer a su mujer y a sus tres hijas, se ganaba la vida tocando el violín en ese y otros antros. Y pintaba a las chicas, en ratos muertos. Un fiera.