C's ablanda sus exigencias al PP para evitar una ruptura de su pacto

Olvida la petición de no bajar el techo de gasto y pasa página al ultimátum de la amnistía

El PP impone el silencio para frenar la tensión interna y con Ciudadanos

Esta semana estaba destinada a ejercer de termómetro para comprobar el estado de salud del pacto de investidura entre el PP y Ciudadanos. Y, de momento, la conclusión parece ser que el partido de Albert Rivera administra sedantes para evitar el dolor y el deterioro. La formación naranja, tras días de debate con el Gobierno, ha pasado página a su posición de no apoyar un techo de gasto inferior al de 2016.

Respecto al ultimátum público fijado para ayer para impedir que, a su juicio, prescribiera la posibilidad de recuperar más dinero de la amnistía fiscal de 2012, aceptaron las explicaciones del ministro de Hacienda, que defiende que no prescribe el plazo.

Su posicionamiento ahora es exigir a Cristóbal Montoro en qué argumentación jurídica basa su explicación y qué va a hacer para recuperar el dinero y que los beneficiarios tributen al 10% -y no al 3%, como hicieron- o cómo va a aumentar la recaudación en la lucha contra el fraude fiscal.

En el tira y afloja que se presume en la trastienda de la vida política entre el Gobierno y Ciudadanos, el equipo de Mariano Rajoy transmite que tira fuerte para su lado.

En el equipo de Albert Rivera hay malestar por el ritmo de las conversaciones. La situación es tal que se ha abierto un canal de comunicación entre la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, y José Manuel Villegas, vicesecretario general de Ciudadanos y mano derecha de Rivera. Villegas transmitió la dificultad del diálogo ante la bicefalia Guindos-Montoro.

Ante esta situación, Ciudadanos ha optado por ir amoldando su posición al momento y la posición del Ejecutivo, con el objeto de, al menos, sacar el mayor rédito. Así, si en un primer momento el equipo económico de Rivera mantenía una firme negativa a respaldar un techo de gasto a la baja, ahora estaría dispuesto si en los Presupuestos para 2017 hay financiación para algunas de sus medidas. Este punto ocupa ahora las conversaciones.

Ciudadanos batalla con los ministros para lograr financiación. En el pacto de investidura se recoge para 2017 un gasto público de 5.000 millones para partidas como el complemento salarial (1.300 millones), el plan contra la pobreza infantil (1.000), el programa de activación para el empleo (500) o el plan de modernización de la Justicia (250), entre otras. La idea es financiarlas con otros 5.000 millones de ingresos, provenientes de la reforma del impuesto de sociedades (3.000 millones), la recuperación de la amnistía fiscal y la lucha contra el fraude (1.000) y la eliminación de duplicidades administrativas (1.000).

Sin embargo, este martes el PP no apoyó -optó por la abstención- una moción de Ciudadanos en la que se emplazaba al Gobierno a exigir una tributación del 10% de los bienes y capitales aflorados en la amnistía, en lugar de un 3%, como se hizo.

Ese desmarque enfadó a los naranjas y, de hecho, el portavoz de Hacienda de Ciudadanos, Francisco de la Torre, dijo no ver razonable el sentido del voto del PP y avanzó que le pedirían explicaciones. En el partido hay percepción de que puede haber incumplimientos por parte del Gobierno, pero evitan, al menos por ahora, amenazar con romper el acuerdo.

La posición de la dirección de Ciudadanos es pedir al ministro que aclare las discrepancias jurídicas con ellos respecto a la prescripción del plazo para recabar el dinero de la amnistía, y reclamarle que exponga de dónde va a sacar los 1.000 millones comprometidos. «En función de lo que nos diga tomaremos la posición correspondiente», trató de terciar ayer Miguel Gutiérrez, secretario general del grupo .

Asimismo, pese a que en principio se posicionaron en contra de la subida de impuestos especiales -«no es la mejor política fiscal», decían-, dieron por buena su subida bajo el propósito de no tocar el IVA y el IRPF.

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Fuente: EL MUNDO