Llull, Doncic y Felipe, tres edades para el desafío final del Madrid

Serán recordados y no hay título como ese. Se hablará del Madrid de Laso, de ese "camino" que tanto gusta reivindicar al técnico, pleno de crecimiento y de gloria: 13 coronas en seis años (de momento). Diecisiete finales de 23 torneos disputados. No fue otra cosa que el hambre lo que espoleó a este grupo que a partir de este viernes (20.30 h. | #0) afronta su enésimo desafío, tal vez el definitivo, conquistar la Final Four fuera de España. [En vivo: Real Madrid vs Fenerbahce (20.30 horas)]

Como para escapar del árido periplo en que se enfangó la sección durante años -hubo hasta quien la imaginó cerrada para siempre-, tuvo que reconquistar su historia paso a paso, esta vez toca viajar 37 años en el tiempo, a 1980, cuando el equipo de Lolo Sainz (Corbalán, Brabender, Szczerbiak, Meister y Rullán eran el quinteto) levantó la Copa de Europa en el Deutschland Halle de Berlín tras derrotar al Maccabi. Después llegaron dos más, en Zaragoza (1995) y en Madrid (2015). Si es capaz de tumbar al Fenerbahce en el Sinan Erdem, el domingo buscará la Décima.

Durante el trayecto el Madrid fue tachando cometidos, como quien salda deudas. Regresar a una Final Four tras 14 de ausencia (2010). Ganar la Copa del Rey 19 años después (2012). Levantar la Euroliga tras dos décadas de vacío (2015). Alzar dos ACB seguidas y firmar dos dobletes consecutivos después de 22 y 20 años, respectivamente. Y un triplete -algo que la sección de fútbol jamás consiguió-, 41 años después. Y cuatro Copas de carrerilla tras 42... Agotador camino de reconquista que este fin de semana afronta un nuevo reto, como una coronación total. Alzar el máximo trofeo continental bajo fuego enemigo -este viernes, en la semifinal, rugirán 15.000 gargantas turcas-, silenciar el Sinan Erdem para ser el mejor de Europa desde más allá de las fronteras españolas.

Los argumentos blancos para la cita son tan contundentes como la dificultad de la tarea. "Somos favoritos. La responsabilidad y la presión es nuestra", acepta el envite Nocioni, pues el Madrid fue el mejor equipo en el recorrido hasta Estambul, el primer conquistador del novedoso -y arduo- formato de primera fase, ese salvaje todos contra todos. Otros, como Laso, prefieren no apostar y dan por buenos los obstáculos: "Si en agosto, cuando estaba tumbado en la playa, me dicen que vamos a estar aquí y así... lo hubiera firmado". Ahora no importa que el rival sólo pudiera ser quinto en la liguilla. El Fenerbahçe del zorro Obradovic, ya con todas sus piezas sanas, barrió al Panathinaikos (0-3) en cuartos sin el factor cancha que sí tendrá ahora.

Para sofocar el infierno, el Madrid presume de presente y de futuro, pero también de veteranía. El Madrid es la plenitud de Llull, la promesa de Doncic y la experiencia de Reyes o Nocioni, éste en su última presencia tras anunciar su retirada, MVP en 2015. "Sé que están todos concentrados y metidos", desvela Laso, quien apurará para deshojar la margarita del descarte.

Los focos se posan en Llull, quien el sábado, en la final o no, podría recibir el MVP del torneo. "Es el jugador más determinante de Europa", avisan desde el rival. Deslumbrar en una Final Four es de las pocas tareas que le quedan a este lado del mundo. "El equipo no depende de mí", intenta esquivar el balear, aunque, ya sea con puntos, asistencias, genialidades o simplemente con su liderazgo indómito, su despliegue será fundamental. El mundo también mirará al niño Doncic y tal vez menos a tipos curtidos como Felipe o Nocioni. El argentino, quien podría quedar fuera, avisa: "Será una guerra". Pero también: "Me encanta. Voy a extrañar jugar en ambientes así".

deportes, baloncesto, real madrid baloncesto, fenerbahçe, euroliga

Fuente: EL MUNDO