El referéndum deja en la cuerda floja al director de los Mossos

Las purgas iniciadas por el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, provocando el cese de varios de sus consellers parecen no tener fin. Con la llegada de Lluís Puig (Cultura), Jordi Turull (Presidencia), Joaquim Forn (Interior) y Clara Ponsatí (Enseñanza) se espera una reestructuración de altos cargos en estos departamentos del Govern que pueden provocar nuevas salidas. Para empezar el cambio del secretario del Govern Víctor Cullell, hombre cercano a Artur Mas y al arquitecto legal de la llamada transición nacional hacia la república catalana Carles Viver Pi-Sunyer, que formará parte del órgano de coordinación del referéndum.

La intención de Puigdemont es situar a personas afines al soberanismo que no duden en llegar hasta el final en su pulso hacia el Estado y no tengan miedo a hipotéticas consecuencias judiciales por tomar decisiones para permitir la votación. Dentro de la estrategia de desobediencia pensada por el presidente de la Generalitat para que las urnas estén en la calle el próximo 1 de octubre se cuenta con la fidelidad de los Mossos d'Esquadra que serán los que recibirán órdenes directas de los tribunales respecto a qué medidas tomar durante la hipotética celebración del referéndum. Por eso consideran clave la figura del director general de la Policía, el máximo cargo político de Mossos que debe dar estas directrices a los agentes.

Ante las dudas que genera Albert Batlle, el actual director general de la Policía de la Generalitat, el soberanismo ha empezado a reclamar su cabeza. Lo primero que hizo el actual consejero de Interior Joaquim Forn nada más ocupar su cargo el pasado viernes fue dejar su continuidad en el aire ya que aseguró que estaba en conversaciones con el personal de su departamento ante posibles cambios. «Estoy hablando con todo el mundo, también con el señor Batlle, con quien me vi ayer, y no puedo garantizarle ni una cosa ni la otra», aseguró Forn quien dejó la puerta abierta a nuevos relevos.

El partido Reagrupament, asociado al PDeCAT, fue más allá y ayer exigió a Forn la «destitución inmediata» del director de los Mossos por «las muestras de falta de compromiso con el proceso» soberanista. Esta formación independentista, que expresó su «apoyo total» a Carles Puigdemont en los cambios realizados en su Ejecutivo porque «garantizan el éxito» del eventual referéndum, subrayó que la presencia de Batlle en el Govern es «totalmente inasumible». De esta forma, Reagrupament se sumó a la CUP en la misma reivindicación ya que el partido antisistema pidió la cabeza de Batlle al anterior conseller de Interior Jordi Jané desde hace años.

La CUP empezó a pedir el cese de Batlle a raíz del desalojo por parte de los Mossos del Banc Expropiat en Barcelona en mayo de 2016 e insistía cada vez que la policía catalana ejecutaba órdenes judiciales de detención de miembros de este partido por quemar fotos del Rey o por desobedecer a un tribunal, como la alcaldesa de Berga, Montse Venturós, y el concejal de Vic Joan Coma. La gota que colmó el vaso de la CUP y buena parte del soberanismo fueron las declaraciones de Batlle en febrero pasado a TVE cuando afirmó que los Mossos «hemos de cumplir la legalidad vigente, la policía debe hacer esto no puede hacer otra cosa».

Batlle también destacó que los Mossos tienen la obligación de actuar cuando así se lo reclamen la Fiscalía o los jueces: «La policía debe hacer eso. No puede hacer otra cosa». Sin embargo, el todavía máximo responsable político de los Mossos no quiso mojarse ante una hipotética detención de la presidenta del Parlament de Catalunya, Carme Forcadell, en el proceso que se sigue en el Tribunal Superior de Justícia de Catalunya ya que «desobedecer a un juez es algo excepcional». «Es un caso que no nos planteamos» aseguró Batlle quien recordó que en «otras ocasiones los Mossos han detenido cargos públicos por desobedecer los requerimientos de un juez».

cup, carles puigdemont, artur mas, barcelona, carme forcadell, tve, política

Fuente: EL MUNDO