Rajoy acepta abrir el diálogo sobre la reforma constitucional tras el 1-O

El presidente del Gobierno ha respondido con un sí a la propuesta del presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, de abrir un diálogo sobre la posibilidad de reforma de la Constitución partiendo de una propuesta previa que se solicitaría a juristas y expertos de prestigio, siempre después de que se haya "ganado la batalla" frente al desafío independentista del 1 de octubre.

De esta forma, Rajoy se avendría a dar cumplimiento al punto 122 del acuerdo de investidura que firmaron Ciudadanos y el PP y que abrió la puerta a una nueva presidencia del líder popular [lea en PDF el pacto con las 150 medidas que acordaron PP y Cs].

Rivera ha planteado su idea en la sesión de control del Congreso. El líder de Cs ha reconocido que su propuesta deberá esperar a que se solvente el problema secesionista con Cataluña y además ha precisado que en ningún caso desea un debate sobre la Carta Magna con "ocurrencias", "disparates" o "comisiones show". Aunque no ha hecho referencia expresa a ello Rivera se refería sin duda a la demanda de Pedro Sánchez de construir una nación de naciones.

Sí ha urgido el líder de la formación naranja al presidente a no permanecer en el "inmovilismo" y prestarse a dar una solución política a un problema que no se solucionará sólo con los tribunales.

Rajoy ha fijado al respecto una posición favorable aunque ha recalcado que no apoyará la "construcción de nada de nueva planta". En definitiva, que cualquier reforma de la Carta Magna deberá mantener intocables los principios fundamentales que ahora contempla y que están recogidos en sus primeros artículos: soberanía nacional, indivisibilidad e igualdad entre todos los españoles.

El presidente ha rechazado además el reproche de inmovilidad que se le ha hecho a menudo señalando que esta es conveniente cuando no se sabe dónde ir o cuando se corre el riesgo de avanzar en sentido contrario al oportuno.