Galicia amanece entre las cenizas de una noche contra el fuego y con cuatro víctimas mortales

Galicia amaneció ayer con la tristeza de tener que afrontar una jornada negra después de un domingo en el que se declararon más de cien fuegos que dejaron trágicas consecuencias, con cuatro fallecidos y cientos de hectáreas de terreno quemadas.

Las dos primeras muertes de las que se tuvo noticia fueron las de Maximina y Angelina, dos ancianas que sufrieron un accidente de tráfico causado por el espeso humo que cubría su ruta de evacuación, en un dispositivo coordinado por las fuerzas de seguridad, en la aldea de Chandebrito (Nigrán, Pontevedra). La furgoneta en la que viajaban, conducida por una tercera mujer que ha sufrido quemaduras, se salió de la vía y quedó en medio del incendio, causando la muerte por calcinación de las que fueron incapaces de abandonar el vehículo.

Un testimonio más desolador es el de la propietaria de una vivienda en la población viguesa de San Andrés de Comesaña en la que encontró la muerte Alberto, un habitante de este término municipal que acudía a la casa de su vecina para comprobar su estado. Desafortunadamente, y a causa del humo que inundaba el lugar y que cegaba la visión por completo, el fallecido se precipitó desde un altillo de cerca de tres metros mientras hablaba por teléfono con su hijo residente en Londres. “Yo mi casa la vendo. No la quiero, no la quiero”, relataba la propietaria de ese inmueble, desolada por la tragedia en la que derivó la bonhomía de su vecino y sin poder parar de repetir lo “espantoso” de la situación vivida en la noche en la que durante horas el fuego amenazó con tragarse las viviendas de este pequeño barrio.

Así fue como tuvo lugar la cuarta y tétrica muerte de esta ola de incendios, ya que un anciano de Carballeda de Avia (Ourense) murió a causa de las llamas que alcanzaron su vivienda mientras trataba de socorrer a sus animales domésticos y a su ganado.

Nueva lucha

Y tras la noche llegó una nueva  jornada de lucha titánica contra las llamas. El último parte oficial de la Xunta informa de 60 incendios que no han sido apagados, 40 de ellos activos, catorce controlados y otros seis estabilizados. Medio Rural informó de que la acumulación de humo y la meteorología adversa, con presencia de nubes bajas, dificultaron la actuación de medios aéreos.

Ocho incendios permanecen en Situación 2 tras desactivarse la alerta en el municipio de San Cristovo de Cea: Boborás, A Gudiña, Parada de Sil, Baños de Molgas, Paderne de Allariz y Lobios (Ourense) y Cervantes (Lugo).  Durante el día de ayer se desactivó esta alerta en los municipios pontevedreses de Ponteareas, Salvaterra de Miño, Gondomar, As Neves, Baiona y Nigrán.

Las consecuencias de los fuegos se iban ayer evaluando poco a poco. En Ponteareas, tal y como trasladó el alcalde hay al menos tres casas quemadas, “muchos daños” en construcciones auxiliares y cientos de hectáreas quemadas. Por su parte, en Salvaterra ardió una vivienda deshabitada y el tejado de otra casa, según el mandatario. En Nigrán se han quemado “tres o cuatro” graneros, “dos o tres” viviendas, varias casas para rehabilitar y algún vehículo, de acuerdo con los datos aportados por la teniente de alcalde. En cuanto a Gondomar, el regidor explicó que hay viviendas “parcialmente quemadas”, han fallecido animales y han ardido “tres o cuatro” vehículos.

La alcaldesa de Lobios explicaba que se tuvo que evacuar hasta Muíños a los vecinos de la localidad de A Cela, mientras que en Boborás solo se trasladó a los 16 vecinos de Cardelle “que ya han vuelto a sus hogares”.

Las pérdidas han sido cuantiosas en Carballeda de Avia, donde su alcalde ha confirmado que se han quemado “casas en todos los pueblos” así como el 70% de la superficie forestal.

“Momentos delicados” fueron los que se vivieron en Monforte. El regidor dijo que hubo que invitar a los vecinos a que dejasen las casas. Con todo, pudieron volver a partir de las 05.00 y se “consiguió que no hubiera ningún daño a edificios”.