"Cuando Iglesias ya miraba por encima del hombro, Errejón aún tenía pinta de pipiolo"

El otro día volvió Errejón a mi vida. No es que se hubiera ido, porque sinceramente nunca antes había formado parte de ella, pero le perdí la pista cuando lo purgó el gran Timonel y fue enviado al ostracismo. Peor para él. Para el gran Timonel, digo.

En una época a Iñigo Errejón se lo rifaban las teles (sobre todo la Sexta) y daba la impresión de que le hacía sombra a Pablo Iglesias, del que llegó a ser su alter ego. Cuando Iglesias ya miraba por encima del hombro, Iñigo aún tenía pinta de pipiolo. Sin embargo, el día menos pensado pegó el cambiazo y nos sorprendió a todos. Errejón tiró la montura de sus viejas gafas y sustituyó las sudaderas gastadas por camisas blancas remangadas hasta el codo. Iñigo adquiría así una luminosidad inédita y, aunque conservaba la expresión del niño que echaba azúcar al pan para que pareciera un suizo, el viento de la madurez soplaba a su favor.

Fue entonces cuando Pablosky le cogió pelusa porque deslumbraba más que él y se llevaba más tías al huerto a costa del instinto maternal que inspiraba. Y pasó lo que pasó: al primer encontronazo se puso chulo y, al tercero, lo envió al 'Gulag' del Parlamento, unas cuantas bancadas más arriba. Yo creía que aquel puntapié estalinista dejaría en off a nuestro ex repelente niño Vicente, pero hete aquí que el sábado lo sacó Pedro Simón en una entrevista (el represaliado acumula optimismo y se prepara para ser candidato a la Comunidad de Madrid) y está más vivo que nunca.

Cierto es que para triunfar en una entrevista no sólo hay que ser un buen entrevistado, hace falta tener un buen entrevistador. O sea: alguien como Pedro Simón. La prueba de fuego de los políticos son las entrevistas no políticas (un género dentro de otro). Un político está vivo cuando supera esa prueba con nota. Pedro Simón hizo hablar a Errejón de las carreras de chapas, al frente del Parmalat, con Chiappucci como prefe. También del punk: "Me siguen gustando el punk, el ska, el hardcore -la jerarquía es una porquería / un patriota, un idiota, de la Polla récords...-; por cierto, con esto último estoy en desacuerdo".

Iñigo Errejón, más vivo que nunca, recupera la alegría de la calle y dice "hay gente que se te acerca como si fueras una ventanilla, 'lo que tenéis que hacer es esto y lo otro'". "Un día se me acercó un señor y dijo: '¡Viva España¡'. Y yo: 'Pues claro que viva, quién se habrá pensado que soy...'. ¿Creía que iba a contestar viva Islandia? ¡Por favor!".

iñigo errejón, españa, pablo iglesias, columnistas

Fuente: EL MUNDO