"Qué deberían aprender las empresas familiares de Amancio Ortega"

Ania Granjo. Abogada especialista en Empresas Familiares y Familias Empresarias.

En el mundo actual globalizado y tecnológico, cuando las empresas familiares suponen el 91% del empresariado de la Comunidad Valenciana y un 85% de la nacional, podemos afirmar que algunos empresarios familiares son sin duda los claros influencers empresariales para los micros, pequeños y medianos dirigentes de los negocios familiares actuales.

¿Qué quiere decir influencer? Pues nada menos que un líder al que siguen millones de personas que tratan de aprender los secretos de su éxito y copian todo aquello que realizan con el deseo de conseguirlo. Entonces, hemos de concluir que éstos poseen, conscientes o no, un gran poder no sólo en sus negocios sino en los de sus seguidores. Es por todo ello que la conducta de estos elegidos será pauta para los que los toman como referente. Es decir, tienen una amplia responsabilidad empresarial y social.

Como influencer empresarial familiar, el fundador de Zara es todo un ejemplo a imitar. En lo profesional, porque ha conseguido levantar un imperio económico que hoy todavía muchos estudian y que lo sitúan insistentemente entre el 1º o el 2º puesto del ranking de la lista FORBES de los hombres más ricos del mundo. En lo personal, porque reúne todos los ingredientes para que, presuntamente, pudiera tener una sucesión conflictiva. Casado dos veces. Tiene dos hijos, Sandra y Marcos de su primera esposa, Rosalía Mera, que son profesionales con vidas propias (desconocidos para la mayoría) dedicados a sus carreras. Y una tercera hija más mediática, Marta Ortega, fruto de su segundo matrimonio con Flora Pérez y que trabaja en los negocios de su padre.

En estas circunstancias, entendió que con este panorama debía asegurar la sucesión del imperio textil que tanto esfuerzo le había costado conseguir e impedir que tras su fallecimiento cayera el control en manos extrañas, bien por falta de sucesor o por venta de acciones debido al reparto legal hereditario.

Esta situación es radicalmente opuesta a dos emblemas de la Comunidad Valenciana, que recientemente han perdido en meses (o incluso días) el trabajo de generaciones. El fallecimiento de Jesús Barrachina, por ejemplo, propició que a los 15 días sus herederos cerraran la emblemática cafetería Bimbi situada en el corazón del ensanche valenciano.

El otro ejemplo flagrante es el de Lladró, que tras 63 años de historia acabó siendo vendida en su integridad a un fondo de inversión industrial como consecuencia de las disputas entre los tres hermanos propietarios.

En este sentido, Ortega se ha sumado a la lista de empresarios familiares que han asegurado su sucesión en vida. Son casos como los de Giorgio Armani, Hans Wilsdorf - fundador de Rolex - Verónica Fisas, presidenta y viuda de Ricardo Fisas, fundador de la marca de cosméticos de lujo Natura Bissé o el propio Rockefeller.

¿De qué sirve luchar por ampliar un negocio si no se tiene a nadie a quien dejarlo o, lo que es peor, provoca peleas de gallos familiares por una sucesión no dispuesta ni prevista?

Quizá otro punto a tener en cuenta, y que parece costar enormemente a los fundadores de cualquier firma, es la de delegar en alguien ajeno a la familia y con una preparación adecuada a los nuevos tiempos. Lo hizo en Zara con Pablo Isla y, lejos de desplomarse, la cotización de la compañía ha aumentado considerablemente.

Sin embargo, eso no significa tener que dejar de lado a la familia política por el hecho de serlo. Sin ir más lejos, dos de los cuñados de Amancio Ortega se han integrado en la compañía, aprovechando sus capacidades y apostando al mismo tiempo por la integración familiar.