La dirección de Siemens Gamesa pospone de nuevo la reunión, que será el lunes

Por segundo día consecutivo, representantes de la dirección de Siemens Gamesa han retrasado la reunión en la que se iba a informar de la repercusión en Navarra del recorte de 6.000 empleos hasta 2020 en los 24 países en los que el fabricante de aerogeneradores tiene presencia, lo que ha dejado a sus 1.600 empleados en Navarra en ascuas. La nueva cita a la que han sido convocados los comités de los centros de trabajo en la Comunidad foral se celebrará el lunes por la mañana, lo que ha provocado el enfado de los representantes sindicales que calificaban ayer la noticia de “lamentable”. Aunque la empresa se ha esforzado por enviar mensajes tranquilizadores sobre los efectos limitados que tendrá el recorte en Navarra a interlocutores sindicales e institucionales, ello no ha servido para paliar el malestar de la plantilla en la Comunidad foral, que considera que los responsables de la compañía carecen de credibilidad después de lo sucedido a lo largo de los últimos meses y las pérdidas económicas comunicadas oficialmente el pasado lunes.


La razón esgrimida por la empresa para este nuevo retraso es el necesario visto bueno que debe dar el comité europeo de la multinacional, en el que la representación social de Gamesa en España solo tiene el estatus de “observadora”, al plan de despidos antes de que pueda ser trasladado después a los distintos centros de trabajo.

Fuentes sindicales denunciaban la “improvisación” con la que se está dirigiendo este proceso de ajuste de plantilla, que consideran que obedece más a un intento para calmar a los mercados y frenar la pérdida de valor de las acciones.


Los sindicatos entienden que la reestructuración de la plantilla “ya se realizó en España en los últimos años”, en referencia a despidos producidos entre 2010 y 2013 que en Navarra se saldaron con la salida de unos 400 trabajadores tras el cierre de las fábricas en Alsasua y Tudela, así como por una “poda” de 205 empleados que afectó principalmente a ingenieros y personal técnico. Por otra parte, la portavoz del Gobierno de Navarra, María Solana, trasladó ayer a los medios que el Ejecutivo espera que las consecuencias del ajuste en la Comunidad foral “no sean muy relevantes”, conclusión obtenida tras los contactos que el vicepresidente de Desarrollo Económico, Manu Ayerdi, ha mantenido con la empresa en los últimos días.


En un comunicado de ELA a sus afiliados en Gamesa, el sindicato exigía responsabilidades por la situación a los directivos porque “no han transmitido con veracidad la situación real [...] sobre la operación de fusión entre ambas compañías”. Asimismo, en los distintos encuentros con la empresa tras la fusión se les había transmitido que “la organización estaba correctamente dimensionada”, aunque ELA recordaba que este mismo argumento se les dio “semanas antes de la comunicación a la plantilla de la ejecución del ERE 2012”. El sindicato considera además que la falta de un catálogo de producto y el retraso del plan estratégico está alimentando una creciente desconfianza. En ese sentido, ELA denuncia “la huida conveniente” durante los últimos meses de miembros de alta dirección “sin conocerse públicamente los motivos reales de su salida”.


Piden la dimisión de Tacke


Desde UGT reclamaban la dimisión del máximo responsable ejecutivo de Siemens Gamesa, Marcus Tacke, por la mala gestión de la multinacional y la única propuesta de “dejar a 6.000 familias en la calle”. Este sindicato consideraba que la fusión aprobada por la Comisión Nacional del Mercado de Valores amparó “la fagocitación de Gamesa al menor coste” alegando que la operación era “de interés industrial”.
También culpan a los máximos dirigentes de la antigua Gamesa de negociar condiciones muy descompensadas para la plantilla de Gamesa, que se traduciría en un “trato discriminatorio”. Así, los antiguos trabajadores de Siemens habrían cobrado el 130% de su paga variable de 2017 por el 46% que se abonará a los de Gamesa, perjuicio al que habría que sumar la garantía de empleo de tres años con el que cuenta la plantilla en Alemania y una subida de sus salarios anuales.



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