Márquez y Dovizioso, el duelo más desigual del 2017

En 1966, dos de los más grandes rivales de todos los tiempos, Mike Hailwood y Giacomo Agostini, llegaron emparejados a la última carrera de la temporada. Se celebraba en Monza. Los dos pilotos pelearon por el liderato desde los primeros instantes de la prueba. Hasta que el motor de la Honda del británico falló y aquello permitió al italiano lograr, en casa, el primer título mundial de 500cc de los ocho que conseguiría. Así, con un campeonato ganado en la última cita del curso, empezó a hacer historia el piloto más laureado del motociclismo, 15 títulos en total. No fue aquella la primera vez que la corona se decidía en la última carrera. Ni sería la última (ha ocurrido en 17 ocasiones desde que el campeonato empezó en 1949). Tampoco fue la primera ocasión en la que el drama acompañó a la competición.

Cuando el mismo Marc Márquez pide calma para poder cerrar con lucidez un año que no ha sido nada fácil (acumula 25 caídas, por ejemplo) es porque sabe que cada detalle cuenta. Y que hasta un piloto como Valentino Rossi, considerado el mejor, perdió un campeonato en el último gran premio del año. Aquel año Rossi se cayó y no pudo más que terminar 13º, tres puntos que fueron insuficientes para conservar la ventaja de ocho puntos que tenía al frente de la clasificación, más con Nicky Hayden, finalmente campeón del mundo, en el podio. Es la diferencia más grande que se ha remontado nunca. Ocurrió en 2006. En el mismo circuito Ricardo Tormo, en Valencia, que acogerá el duelo final de este apasionante 2017: seis victorias suma cada uno de los aspirantes, dos duelos vibrantes, en Austria y Japón, preceden a la última cita. Este año, Márquez llega al gran premio de la Comunitat Valenciana con 21 puntos de ventaja por delante de Dovizioso.

Y aunque parece tenerlo todo de cara (le basta con terminar 11º o con que Dovi no gane la carrera), no quiere pisar el circuito de Cheste y que le sobre ni una pizca de confianza. “Mantendremos la misma mentalidad y el mismo método de trabajo que nos ha traído hasta donde estamos y daremos el cien por cien, porque será importante ser rápidos desde el primer entrenamiento”, declara antes de emprender el viaje hacia la capital del Turia, soleada, 20 grados de temperatura durante el día, ni una nube en el horizonte. El Ricardo Tormo se le da bien. No solo ha sabido gestionar con suficiente maestría la presión con anterioridad, pues aquí ganó su primer título, el de 125cc en 2010, y también el primero de MotoGP, en 2013, con un tercer puesto; sino que ha protagonizado grandes carreras, como aquella de Moto2 que ganó a pesar de salir el último de la parrilla por una penalización. Los últimos dos años acabó segundo (por detrás de Lorenzo).

Nada que ver con su rival por el título, que, después de su gran temporada, nadie duda hará todo lo posible para triunfar. Pero eso implica ganar la carrera. Y no lo ha hecho nunca en Valencia, un circuito que no le importa reconocer no le gusta nada. La última vez que subió al podio en este escenario fue en 2011, con una Honda; y su mejor resultado con una Ducati fue un cuarto puesto en 2014. Pero como este Dovizioso no es el que era, hasta él mismo se concede el beneficio de la duda, consciente de que ha sido capaz de hacer cosas que nunca había hecho. “Este año hemos sido rápidos en escenarios como Assen. ¡Assen! Una pista que odio y en la que siempre he ido lento. Este año, de no haber llovido, podría haber optado a la victoria. Así que llegaré con la mente abierta, veremos cómo van las cosas el viernes, y cómo puede darse el fin de semana”, decía tras ganar la última carrera, en Malasia, beneficiado por el segundo puesto de su compañero Lorenzo, y lograr así que la pelea por el Mundial se prolongara unas semanas más.

El Ricardo Tormo es un circuito corto, con una recta de meta de solo 876 metros y más curvas a la izquierda que a la derecha (nueve, por cinco). En la teoría son detalles que benefician a Honda, y a Márquez, el mayor especialista en circuitos que giran en el sentido contrario a las agujas del reloj. Claro que los pilotos a los que se les atraganta el trazado valenciano siempre se quejaron de que es una ratonera, nada fluido. Y en esas circunstancias últimamente se defiende mejor la Ducati que la moto alada, pues es capaz de acelerar mejor, y, en ocasiones, también de frenar más tarde.

Los libres de viernes y sábado y la clasificación serán claves para la evolución de la carrera el domingo. En un circuito poco propicio para los adelantamientos, solo ha habido un piloto capaz de ganar sin haber salido de la primera línea de la parrilla: fue Márquez, en el 2014. Ocurra lo que ocurra, sea quien sea el campeón, hará historia. Si lo es Márquez, se convertirá en el campeón más joven de la historia en ganar cuatro títulos de la categoría reina y también en el más joven en conseguir seis campeonatos del mundo. Si el ganador es Dovizioso no solo habrá conseguido remontar la mayor diferencia de la historia, sino que se convertirá en el campeón de mayor edad en la era de MotoGP desde que Mick Doohan consiguiera su último título, en 1998.

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Fuente: EL PAÍS