La polémica camiseta de España agita los escaparates

Transcurre la tarde en el número 21 de la Gran Vía de Madrid. La misma escena no deja repetirse en una especie de bucle que irrumpe de forma instintiva en la rutina de una de las calles más emblemáticas de la capital. En ese punto, esquina con la calle Montera, se sitúa la tienda de Adidas más importante del centro de ciudad. Y frente a su gigantesca vidriera, cubierta desde el lunes con los colores rojo y amarillo de España y repleta de las nuevas y polémicas camisetas de la selección, no cesa el goteo de curiosos que se acercan a observar y debatir frente al cristal. La controversia parece haber despertado el interés de muchos viandantes curiosos que se acercan ávidos a observar la prenda. Todo es objeto de debate: los colores, la estética y las connotaciones políticas de la equipación que vestirá el grupo de jugadores que Julen Lopetegui elija para disputar este verano el próximo Mundial de Rusia.

Personas de todas las edades, solas, en grupo, familias o parejas, nadie parece ajeno a la polvareda que ha generado la equipación, presentada ayer por la mañana en un discreto acto en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas. Los transeúntes se acercan y se alejan del cristal una y otra vez. Giran el cuello de izquierda a derecha, decididos a comprobar de primera mano el cromatismo de la camiseta y el efecto morado que genera a cierta distancia la mezcla del azul y el rojo. Instantes después, finalizada la inspección, comienza el debate. “No me parece de las más feas que hemos tenido”, le comenta un joven a su pareja. “A mí me parece bonita. No hay dudas de que es azul, no morado, pero con el tema de la independencia cualquier cosita que antes pasaría inadvertida ahora se convierte en polémica. Yo, personalmente, me la compraría”, asegura Santiago, que junto a su mujer y su hijo fotografía la camiseta detrás del cristal.

Pese al ruido, pocos son los que mantienen dudas en torno a una posible similitud con la bandera republicana como había deslizado, por ejemplo, el líder de Podemos Pablo Iglesias. “Ojalá lo fuese, pero es azul. Me lo parecía ya cuando había visto las imágenes por televisión y en internet y ahora de cerca lo veo todavía más claro”, dice Luis, un republicano confeso que ha interrumpido el paseo con su hija para saciar su curiosidad. Para José Ramón Lete, presidente del Consejo Superior de Deportes (CSD), es simplemente “una ilusión óptica”. “La verdad es que es azul y me quedo con algo que se lo escuché a una catedrática de oftalmología: lo otro es una ilusión óptica”, advirtió Lete.

La expectación que se vive tras los cristales apenas se traslada al interior del reducido número de tiendas que ya comercializan la equipación. Pocas son las personas que se adentran a los establecimientos. Allí reina el silencio entre los empleados. Adidas ha prohibido hacer cualquier declaración sobre las camisetas y sobre cómo van las ventas. Gloria, una treintañera de origen latino, ha sido una de las pocas que se ha decidido a adquirir la indumentaria. “No he seguido mucho el debate, me ha gustado y por eso me la compro”, dice.

Pocas ventas aún

Desde uno de los puntos de venta de mayor magnitud de Madrid aseguran que todavía es pronto para recoger datos objetivos y hacer una valoración sobre la acogida entre el público. “La venta fuerte viene siempre cuando acaba la Liga y queda poco para que empiece el Mundial. Falta mucho y ni siquiera hay un amistoso en Madrid que hubiese agitado la venta”, apuntan. En dicho establecimiento apenas han superado la treintena de camisetas vendidas entre el lunes, primer día que salió a la venta, y el miércoles y manifiestan que tampoco esperan que las cifras aumenten a corto plazo.

El diseño de la equipación fue puesto en marcha por Adidas hace más de un año. Recibió el visto bueno de la Federación y del mismo Ángel María Villar, el suspendido presidente del organismo federativo, hace aproximadamente seis meses. Entre los 25 convocados por Lopetegui para los amistosos frente a Costa Rica y Rusia abundan el silencio o el respaldo. “No entiendo la polémica que se ha creado, a mí me gusta. Los jugadores lo que queremos es ponérnosla y jugar, que para eso estamos aquí y es lo verdaderamente importante”, valoró ayer el debutante Luis Alberto. “Me ha gustado la camiseta. Debemos aislarnos de los problemas políticos y dedicarnos a jugar al fútbol”, le acompañó Vitolo. El ruido y el debate se quedan, de momento, tras los cristales.

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Fuente: EL PAÍS