Tras años de conflicto, Cristóbal Colón vuelve a mirar a Europa

Todo está en debate en Argentina, sobre todo, aquello que concierne al aspecto simbólico de la política. En medio de una profunda grieta que enfrenta a kirchneristas con macristas, esta semana se ha cerrado un cisma que por más absurdo que parezca, ha levantado polvareda. Tras dos años de permanecer tirado a la intemperie, el monumento de Cristóbal Colón que durante un siglo estuvo instalado tras la Casa Rosada, finalmente fue ensamblado en un predio de la Costanera Norte, sobre el Río de la Plata, por lo que vuelve a mirar hacia Europa. La mudanza generó el repudio de parte de la colectividad italiana.

La polémica comenzó hace cuatro años, tras la decisión de la expresidenta Cristina Fernández de remover una figura que según ella representa “toda la sangre derramada” y colocar en su lugar a Juana Azurduy, “heroína de la independencia”. El monumento a Colón pasó un siglo inadvertido por las personas que transitan en auto o caminando el paseo de la Rábida, una arteria que circula por detrás de la Casa Rosada y que se vuelve indispensable en horas pico, dado que conecta el centro de Buenos Aires con parte del casco histórico, el sur de la ciudad y el ingreso al extrarradio.

“Estamos conformes”, confió a EL PAÍS Teresa Anchorena, “presidenta de la Comisión Nacional de Monumentos Históricos, que tuvo a cargo la tarea de analizar cómo se organizaban los trabajos. “Nos encargamos de chequear que se haga de manera correcta el transporte y el montaje del monumento y todo estuvo bien”. “Según los especialistas que trabajaron en el lugar durante meses, las crecientes del río no afectan la base de la estructura”, dijo en respuesta a algunas voces disidentes con el nuevo lugar de emplazamiento, a orillas del Río de la Plata, un sitio muy castigado durante las tormentas. La presentación oficial será dentro de 15 días

Fue el fallecido Hugo Chávez quien, en una visita a la casa de Gobierno de Argentina en 2011, diera cuenta de la presencia del conquistador español en un punto clave del centro cívico porteño. “¿Qué hace ahí ese genocida? (Cristóbal) Colón fue el jefe de una invasión que produjo no una matanza, sino un genocidio. Ahí hay que poner a un indio”, sugirió el venezolano.

Colón fue retirado de la Casa Rosada en 2013, y Juana Azurduy le relevó en 2015, gracias al fundamental aporte de un millón de dólares por parte del gobierno de Bolivia. El hecho generó el repudio de más de 100 entidades que recordaron que la obra fue un obsequio de la colectividad italiana a Argentina. Sin embargo, Juana Azurduy permaneció allí solo poco más de dos años, dado que a mediados de septiembre de este año fue mudada unos pocos metros, a la explanada del Centro Cultural Kirchner (CCK).

La aggiornada disputa entre realistas e indigenistas dejó al parque presidencial sin estatuas. El lugar será reformulado dado que por allí pasará el Paseo del Bajo, un parque lineal de casi cuatro kilómetros que unirá el Sur con el Norte y creará un enorme parque lineal. Y en el lugar donde estuvieron las esculturas se instalará una gran bandera argentina. Como para cortar con tantas polémicas.

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Fuente: EL PAÍS