«La minería tiene un gran futuro en Asturias porque no todo es carbón»

Belarmina Díaz (Astorga, 1968) es desde el pasado mes de junio la directora general de Minería y Energía del Principado de Asturias, en sustitución de Isaac Pola, hoy consejero de Empleo, Industria y Turismo. Decir que asumió el cargo en un momento complicado se queda corto. Este será un año decisivo para la minería asturiana. En los próximos meses, el carbón jugará sus últimas cartas.

-Directora de Minas en 2018, el año del cierre. Casi nada.

-Es sin duda un año clave, va a significar muchas cosas. Es un año de transición y de decisiones importantes.

-¿Cree que alguna de las empresas mineras asturianas podrá sobrevivir a la devolución de las ayudas?

-El 31 de diciembre termina el plazo de devolución de las ayudas a la minería del carbón. Vamos a intentar hacer todo lo que esté en nuestra mano para que la devolución de estas ayudas se posponga, se revierta o se flexibilice. Veremos lo que ocurre. Aunque cada vez queda menos tiempo, no queremos dar por sentado que esa situación va a ser definitivamente así el 31 de diciembre.

-Pongamos que lo es.

-Podría haber algunas empresas que no se vean en la situación desfavorable de tener que devolver las ayudas y que podrían subsistir por sí solas. Las que tengan que devolver ayudas van a tener complicada, por no decir imposible, su subsistencia más allá del 2018. Pero desde nuestra posición intentaremos hacer todo tipo de negociaciones para buscar, por lo menos, la flexibilización de la devolución de las ayudas.

-Habla de paliar daños. ¿Descarta que Europa dé marcha atrás?

-La marcha atrás es complicada cuando hablamos de decisiones de la UE, en este caso, de la 787 de 2010. Pero sí es verdad que, como ya ha ocurrido en otros sectores, las condiciones de devolución de esas ayudas pueden implicar que algunas empresas concretas puedan subsistir. No hablamos de tantas. Durante estos años, se han ido cerrando muchas compañías mineras y ahora mismo quedan muy pocas unidades de explotación operativas. Ya se ha producido una especie de primer filtrado, ahora se trata de ver qué ocurre con las que están activas. Como son pocas, a lo mejor se podría conseguir una revisión de las condiciones de devolución. Las ayudas eran en dos sentidos. Por una parte, están las ayudas al cierre que, obviamente, si se ha tomado la decisión de cerrar no hay que devolver. Por otro lado, están las ayudas a la explotación, que son para las que nos gustaría buscar un mecanismo que posponga su devolución.

-Al final todo se reduce a una pregunta: ¿Tiene o no futuro la minería del carbón en Asturias?

-La minería del carbón tiene un pasado esplendoroso en Asturias, que es importante destacar. Ha sido una base fundamental de la economía, la industria y la cultura asturianas. Nos ha dejado, incluso, restos muy bonitos del patrimonio industrial. La minería tiene un gran futuro en la región, porque todo es minería: consumimos toneladas de minerales al año. En Europa se consumen cinco toneladas de áridos por habitante y año y unas quince de minerales. Necesitamos la minería. Pero la del carbón también atiende a otras cuestiones. Si hablamos de carbón térmico -porque el carbón tiene varios usos- se apunta hacia una descarbonización de Europa en el que jugará como fuente de generación de energía un papel cada vez menor.

-Muchos creen que España debería conservar algunas explotaciones estratégicas del único combustible fósil que posee. También defienden que el carbón es un elemento moderador del precio de la energía.

-Son dos papeles muy importantes del carbón: el de reserva estratégica y el de moderador del precio final de la energía. Lo hemos visto hace apenas un año, cuando en un momento de muy baja eolicidad e hidraulicidad el gas subió de precio y el carbón se convirtió en la fuente de energía que permitió garantizar un precio estable. Tenemos que pensar que el carbón es una reserva nuestra y, aunque no cubriría todas las necesidades de España, sí podría jugar un papel estratégico.

-¿Y podría hacerse? ¿España puede apostar por articular una pequeña reserva estratégica sin contravenir la decisión de la UE?

-El Reino de España ha firmado con la UE un plan de cierre, así que en estos momentos no. Lo que habría que hacer es revertir algunas de las condiciones. Tal y como están las cosas hoy, habría que devolver las ayudas a la explotación que recibieron las empresas.

-Si ahora se cierran todas las explotaciones y se inundan las minas, ¿sería posible reabrirlas más tarde si se necesita esa reserva?

-El abandono de una explotación minera implica que su recuperación posterior sea muy compleja. Al inundar las labores prácticamente renunciamos a la recuperación de esa mina y, en caso de recuperarla, lo haríamos a un precio muy elevado. Mantener algunas unidades operativas, que ahora mismo ya lo están -y tienen talleres con una implementación tecnológica hecha con métodos verificados que funcionan-, es mucho menos costoso que cerrarlas y pretender reabrirlas. El cierre en sí mismo tampoco es instantáneo, lleva asociadas múltiples labores y trabajos e, igualmente, un coste económico.

-La descarbonización parece imparable, pero el modo de acometerla es importante. El anuncio de Iberdrola sobre su intención de cerrar la térmica de Lada no ha gustado a nadie en el Principado.

-Es una decisión empresarial. Cualquier decisión merece respeto, pero ni la forma ni el modo en que se hizo fueron los más adecuados. Podemos comprender una decisión empresarial, pero el cierre de Lada tiene implicaciones muy importantes. La central tiene unos 94 trabajadores directos, unos 50 de subcontratas y unos cuantos empleos indirectos más muy relacionados. En total, hablamos de unos 200 trabajadores y eso, en una zona muy concreta de Asturias, es importante. Además, estamos hablando de un tráfico de más de 20.000 movimientos anuales de camión a El Musel, con una generación importante de riqueza indirecta.

-El empleo no es la única implicación.

-La planificación energética, que corresponde hacer al Gobierno y no a las empresas, no es una cuestión menor. Según las valoraciones del Ministerio, el impacto que tendría el cierre de Lada y Velilla sobre el precio de la energía sería de un 3%. Cuando pensamos en el precio de la energía todos tendemos a hacerlo como consumidores, pero no podemos perder de vista que también hablamos del precio de la energía para las industrias. En el caso de Asturias, esto puede marcar su competitividad. Está todo muy vinculado. El cierre implicaría un aumento del precio de la energía, tendría una afectación sobre la planificación energética y sobre la calidad y seguridad del suministro.

-La actividad extractiva de Asturias favoreció la creación de su sector de generación eléctrica y este facilitó el desarrollo de la industria electrointensiva en la región. ¿Prescindir del primer eslabón de la cadena pondrá en peligro el modelo? ¿Hay riesgo de desolocalizaciones?

-Yo no me atrevo a decir tanto. Lo que sí quiero destacar es que en Asturias hay centrales térmicas que producen energía a partir del carbón autóctono y otras que lo producen a partir del de importación. Hay dos problemas que debemos separar: por un lado, la continuidad de las explotaciones mineras asturianas y, por otro, la continuidad de las centrales térmicas del carbón. En lo relativo al segundo, se va hacia un proceso de descarbonización, que a mí me gusta llamar 'descarbonoización', porque no está ligado únicamente al carbón, sino al carbono.

-Volvemos a lo mismo: hay muchas formas de hacerlo.

-En ese proceso inevitable e irreversible hay que hacer una transición progresiva y estar preparados para afrontar los retos, no actuar de forma precipitada y brusca. Ha de ser una transición equilibrada y justa, no una revolución. En 2016, el 64% de la energía asturiana procedió de centrales térmicas. En 2015, el 75%. Prescindir de repente de eso ahora mismo es inviable. Tendría unas implicaciones tremendas. Tendríamos que generar esa energía con algo más, no estamos preparados para cubrir esa ausencia. Asturias pasaría de ser exportadora a importadora. Podría tener implicaciones en la garantía del suministro y en el precio para nuestra industria electrointensiva.

Las centrales, a subasta

-Algunas voces señalan que las eléctricas deberían devolver al territorio parte de lo que les ha dado. Más allá de que cumplan ciertas condiciones medioambientales en el desmantelamiento de las centrales, ¿es viable exigirles algo?

-La autorización del desmantelamiento de una central térmica como Lada, de 360 MW, le corresponde al Gobierno central, que está modificando la legislación. Está introduciendo nuevas variables, como el posible impacto en el precio de la electricidad. Es un real decreto que está en tramitación, según el cual se podría pedir, por lo menos, que se subaste o se venda la instalación eléctrica antes de proceder a su desmantelamiento.

-¿Habría empresas interesadas en quedarse con la de Lada?

-Podría haberlas.

-¿Tienen constancia de alguna?

-Yo no, es algo que corresponde al Gobierno central. Pero podría haberlas y, en último caso, el propio operador del sistema podría optar a ella por necesidades estratégicas del país.

-Entonces, ¿nada de hacerles compensar su marcha? Algunos sindicatos apuntan que las eléctricas marcaron, incluso, el desarrollo de algunas infraestructuras de la región.

-Evidentemente, ha habido una simbiosis durante años. Las empresas, en general, reciben ventajas, pero también aportan riqueza, trabajo y beneficios. Lo que sí es importante es tener en cuenta que no podemos estar a expensas de intereses individuales.

-Antes, le preguntaba por el futuro de la minería. Ahora, por el de las Cuencas.

-Por una parte, están los fondos mineros. El 20 de noviembre se firmó el convenio marco, dentro del plan de cierre 2013-2018. Asturias ha sometido en una primera aproximación 127 proyectos por 158 millones de euros, de los que 35 los propone el Principado y 92 los ayuntamientos. Ahora, se tiene que crear una comisión de cooperación que es la que va a determinar qué proyectos se van a desarrollar. Habrá que firmar convenios específicos. De momento, solo tenemos el marco y es imposible cuantificar la inversión y los municipios a los que irá destinada. Por otra parte, se ha creado la plataforma europea de las regiones de carbón en transición para generar un escenario de diálogo político entre todos los que toman las decisiones y coordinar esfuerzos en todos los municipios mineros afectados, que son unas 41 regiones en doce Estados miembro. Se generarían unos grupos de trabajo para discutir proyectos y buenas prácticas: uno se dedicaría a la economía postcarbón y la transformación estructural y el otro a la ecoinnovación y tecnologías de carbón avanzadas. La próxima reunión se celebrará el 26 y 27 de febrero en Bruselas y estaremos presentes. Allí pueden surgir ideas y articularse formas de financiación de algunos proyectos de interés para las Cuencas.

-Hace muchos años que hay fondos mineros y la percepción de la ciudadanía es que no se han invertido bien.

-Existe esa percepción, pero no se puede perder de vista que se invirtieron millones y millones de euros en Asturias que sin duda generaron empleo, riqueza y revirtieron en muchas empresas instaladas en la región. En los próximos años, se harán nuevas actuaciones que de nuevo permitirán dinamizar algunos sectores o subsectores industriales. Dicho esto, apostamos por la diversificación, por esas nuevas ideas, proyectos y desarrollos. Asturias tiene el tejido para ello. Tiene una larguísima tradición minera, no solo del carbón. Tiene fabricación de equipos propios. Tiene algo básico, las personas que han formado parte durante años de la actividad extractiva. E instituciones y organismos, institutos, con una alta capacidad tecnológica y una alta cualificación en minería y en carbón. Todo son sinergias que deberíamos aprovechar.

-¿Qué papel jugarán el resto de minerías, como la del oro?

-Asturias no es solo carbón. Tiene una minería muy importante de oro. En 2017, se extrajeron 700.000 toneladas de mineral para la producción de oro y cobre. También se produjo fluorita: se sacaron 415.000 toneladas de espato que dieron lugar a 130.000 toneladas de concentrado. También se contabilizaron 126.000 toneladas de caolín y de arcilla. Se ha producido sílice, caliza, rocas ornamentales... Asturias no solo tiene minería del carbón. El oro supone 500 empleos directos, con un papel muy importante en sus comarcas. También tenemos permisos de investigación en azabache, tenemos aguas termales, aguas minerales y geotermia. En 2016, en el Hospital Álvarez Buylla se produjeron con geotermia cuatro millones de kilovatios hora. Y en el centro de investigación de la universidad, aproximadamente, 200.000 kilovatios hora. Producen energía con agua de mina: un recurso muy interesante por el volumen que tiene en Asturias.

-El ministro de Energía, Álvaro Nadal, estuvo en Asturias esta semana. ¿Adelantó algo del mecanismo que sustituirá al de la subasta de interrumpibilidad?

-No tenemos ninguna noticia nueva. La última subasta se celebró el 18, 19 y 20 de diciembre y el periodo de vigencia es hasta el 30 de mayo de 2018. Lo que sí sabemos es que estamos de nuevo en transición hacia una modificación de ese mecanismo de subasta, de manera que sea un mecanismo corrector del precio, pero no el único. Se están buscando nuevas medidas complementarias en peajes y fiscalidad para la industria electrointensiva. Las industrias necesitan tener un precio competitivo, estable y previsible.

-El año pasado hubo subasta de renovables. Algunos proyectos de energía eólica están en avanzada tramitación. ¿Se sabe algo de ellos ahora que se agotan los plazos?

-En los próximos meses iremos viendo lo que pasa. En la subasta no se asignan proyectos concretos a ningún territorio. No sabemos a ciencia cierta si esos megavatios podrían revertir en Asturias. En los próximos meses tendrá que clarificarse el escenario. De momento, lo que sabemos es que ha habido una subasta a la que han concurrido diferentes empresas y en los próximos meses deberían concretarse esos proyectos. 2018 es un año en el que pueden surgir inversiones y esperamos que haya novedades positivas para Asturias.

-Se muestra muy interesada en la mesa de la movilidad eléctrica.

-Desde el Principado se ha promovido, con el apoyo de la Fundación Asturiana de la Energía, una serie de puntos de recarga rápida que den cobertura a toda Asturias de manera que se posibilite que un vehículo eléctrico pueda recorrerla recargando en ellos.

-¿Cuánto tardará en poder hacerlo?

-Esperamos que pueda hacerlo en breve, en un plazo corto. Desde Faen anunciaremos pronto alguna inversión referente a esto.

«Intentaremos negociar las condiciones para la devolución de las ayudas a la explotación, porque eso podría implicar que algunas empresas concretas subsistan»

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