Diálogo político

Por Manuel Sánchez de la…

A su tiempo cada cosa y es cierto, la Feria de Colima, que durante varios lustros cargó con el horrible nombre de "FECO", fue para mi generación de amigas y amigos, para mi familia, estupendo motivo de diversión y alegría.

            En una región tan surtida de fiestas populares, es sin duda la Feria de Colima la más importante, arraigada en el gusto de casi todos los sectores sociales, complace a propios y extraños, deben ser decenas de miles los que asisten a nuestro festejo, que vienen a disfrutarlo de los pueblos y ranchos vecinos del estado.

            Por fortuna, poco ha cambiado y, justo es reconocerlo, ha mejorado, a pesar de que las transformaciones de los últimos decenios, del Jardín Núñez a los llamados terrenos de la feria, frente a la Zona Militar y a regañadientes a lo que se llamó El Rodeo, que se antojó muy alejada de la mancha urbana de la ciudad, confirmó que fue una estupenda idea.

            Para algunos ya no cabe en donde está actualmente y yo creo que si se dedica menos terreno a los estacionamientos y se aprovecha para crecer instalaciones de exposiciones, ampliar el área de los juegos mecánicos, de los terrenos de venta de frutas y golosinas, que fueron y siguen siendo uno de los más importantes atractivos, seguiría siendo adecuado el espacio.

            Lo anterior conduce a la interrogante: ¿Y los vehículos en dónde se estacionan?, ahí está la solución, debe implementarse un recurso de transporte colectivo que sea eficiente, cómodo y seguro, que a los asistentes al lugar de la gran fiesta lo hagan sin necesidad de llevar su auto personal.

            Equis número de estaciones para dejar y tomar pasajeros a las instalaciones  de la feria, un equipo de ómnibus en perfecto estado, con aire artificial, salidas y arribos frecuentes; en fin, que lo proyecte alguien que sepa y que el resultado sea que esa unidad te deje en alguno de los ingresos a las instalaciones y ahí mismo abordes para tu retorno.  Pudiera ser el principio de un servicio urbano que alivie a los usuarios de congestionamientos y de tener que hacer uso individual de un auto con cupo para cinco personas y generalmente usado por su conductor.

            Se han habilitado terrenos en el perímetro de las instalaciones de la feria, que obligan a traslados de varios cientos de metros. Para gente mayor y para niños, resulta cansado tan solo llegar a la fiesta y asusta que falta el regreso después de caminar entre puestos y exposiciones y peor llevando a hijos o nietos a subirse a los juegos mecánicos.

            Se dijo durante el gobierno de Mario Anguiano que se había adquirido un terreno para cambiar la feria al sur de la ciudad, algo turbio pasó, se compró y se vendió, se volvió a comprar y no se llegó a concretar una idea que venía acompañada de un libramiento que se ha proyectado desde hace décadas.

Quedó la duda de un buen negocio para quienes manejaban los recursos de las finanzas públicas y para quienes tomaban las decisiones.

El talón de Aquiles de la mejor de las ferias de la región es el que líneas arriba relato, aumentar el cupo para los miles de autos es una solución a medias, costosa e incómoda, sería mejor usarlos para el crecimiento de todo lo que la festividad ofrece.

 

Ya nos veremos por allá una tarde de éstas, comprando perones, manzanas, nueces endulzadas y codeándose con tanta y tanta gente que tiene uno la oportunidad de saludar, a quienes conoces desde siempre y solo se les ve en las tradicionales fiestas de Villa de Álvarez y en la mencionada Feria de Colima.