Hablemos de

Plan de la Noria Por…

 

Porfirio Díaz nació en Oaxaca el 15 de septiembre de 1830; difícil creer que este jovenzuelo desvalido estuviera marcado por la vida para regir los destinos de su patria por más de 30 años como presidente de la República.

Sus padres fueron Petrona Mori y Faustino Díaz quien fue un partidario acérrimo de Vicente Guerrero al grado de que estuvo a punto de asaltar junto con otros compañeros al lugar donde se encontraba prisionero el más puro de los patriotas mexicanos que a la postre se encontraba recluido en una celda de techo bajo y que él por su elevada estatura no podía ni siquiera pararse. El poblado de Cuilapan hoy de Guerrero fue testigo de la burla que le hicieron a nuestro héroe con un juicio amañado que estaba preparado para justificar el crimen, sólo que legalizado; el presidente de la República Mexicana, general Anastasio Bustamante estuvo confabulado con el secretario de Hacienda y retiró 50 mil pesos de la tesorería nacional para pagar a Piccaluga la traición que le hizo de invitarlo a cenar a su barco y de ahí entregarlo a las tropas contrarias a quien todavía era presidente de la República.

Ahí fue inmolado, todavía se aprecia el muro donde fue fusilado y donde me ha tocado ver visitantes que lloran cuando los guías recitan el perdón que le da a la tropa aunque sabe que en unos momentos le dispararán.

Habiendo quedado huérfano de padre a corta edad se dedicó a trabajar ayudando a su madre en labores de mantenimiento en el único mesón que existía en Oaxaca y que era el de La Soledad. Poco a poco fue desarrollándose físicamente puesto que junto con su hermano Félix, apodado El Chato, instalaron un gimnasio, con lo que tuvieron oportunidad de crecer sanos físicamente. Estudió en el seminario por lo que aprendió a hablar latín; posteriormente ingresó al Instituto de Ciencias y cuando estaba preparado su examen recepcional para recibir el título de abogado, estalló la guerra del Plan de Ayutla con el que él simpatizó de inmediato y abandonó todo para tomar las armas y ponerse al frente de una cuadrilla de patriotas.

Sigue su curso en la historia y cuando estalló la guerra de reforma y posteriormente vino la intervención francesa, él fue una parte importante en la victoria del ejército mexicano en la batalla del 5 de mayo de 1862 en los fuertes de Loreto y Guadalupe en Puebla.

Le tocó ser actor principal en la defensa de la ciudad cuando los franceses rehicieron sus tropas y con un nuevo mariscal traído de Francia recuperó el baluarte poblano y quedó en calidad de prisionero junto con otros generales, los cuales en la primera oportunidad que tenían empezaron a escaparse; lo mismo hizo Porfirio y se fue a su natal Oaxaca a reorganizar gente armada y al frente de ella le tocó ser el mejor soldado que tuvo la República en defensa de las instituciones de México y se puede decir, que fue el más avezado de los generales y probablemente sin las acciones de guerra como La Carbonera y la Batalla del 2 de abril con la que finalmente tomó la ciudad de México a la mejor Juárez hubiera tenido dificultades para gobernar.

Cuando el Benemérito de la América entró victorioso a la capital mexicana, Porfirio Díaz se retiró discretamente del mando de la tropa y solamente fue digno de que le asignaran un discreto batallón en Tehuacán Puebla. Con el tiempo se vuelve al estado de Oaxaca donde el pueblo le había regalado la Hacienda de La Noria y ahí se puso a trabajar y a esbozar planes para su futuro. Ahí planteó lanzarse a las armas en contra de Juárez por sus reelecciones y fue quien implementó el lema de No Reelección y hasta dijo, «si se acaban las reelecciones ésta será la última guerra que haya en México».

Estructuró el plan de la Noria en contra de Juárez y falló ya que fue vencido por el general Alatorre y tuvo que andar huyendo a salto de mata; es en esta época cuando llegó a escondidas al estado de Colima y fue alojado por amigos (entre los que se encontraba Filomeno Bravo) en Villa de Alvarez.

De aquí se fue al territorio de Tepic donde trató de encontrar apoyo de parte del Tigre de Álica Manuel Lozada, no se entendió con él y volvió a vivir en Tlacotalpan y ahí se dedicó a rumiar sus tragedias y a construir cañones hasta que le llegó la oportunidad y volvió a la carga con su nuevo plan llamado Tuxtepec en contra de Lerdo de Tejada y con ese si triunfó con lo que entró a la silla presidencial el 5 de mayo de 1877 y no la dejó hasta el mes de mayo de 1911.