¿Qué hacer frente a la nueva invasión?

¿Qué actitud debemos tomar los panameños contra la invasión de extranjeros Es una cuestión muy delicada, porque ante todo se trata de seres humanos que han sido tratados como mercancía; tanto por sus propios paisanos como por los que los han dejado entrar al país. Pero tampoco hay que perder de vista que compiten masiva y ferozmente contra los panameños, en todo (comida, empleo, salud, seguridad, educación, tránsito, transporte). Primero, confiar que ‘el actual Gobierno hará algo al respecto', es engañarnos. Ellos fueron parte del Gobierno traidor que los trajo, y no han hecho nada por detenerlos. La única razón por la que no los han seguido trayéndolos con tanta fanfarria, es porque no han podido mantener el cuadro del ‘progreso'.

No debemos aprender de ellos a trabajar por menos dinero ni a renunciar a nuestros derechos (como sueñan algunos comerciantes esclavistas). Pero sí debemos aprender a mejorar nuestra cultura de servicio. Quitarnos esa actitud de ‘te estoy haciendo un favor' cada vez que hacemos nuestro trabajo, público o privado. Tenemos que acelerar nuestra atención y el tiempo de respuesta en cada labor. Estudiar, si es necesario, cómo hacerlo, sin bajar la calidad final del producto entregado, o del servicio prestado. Entender que nuestros trabajos no son nuestras casas; aprender a comportarnos. Mejorar nuestra cadencia, hablar un poco más y entrenar para sonreír más a menudo. Sin que por eso nos sintamos menos que los jefes, supervisores o clientes. Involucrarnos más, y antes, en los problemas. Por iniciativa propia, no por obligación ni mucho menos imitación.

Más que generar trifulcas callejeras, o situaciones que puedan de un momento a otro victimizarlos, habrá que exponerlos. Denunciando a todo extranjero que esté ilegalmente en el país, o delinquiendo de alguna forma. Aunque nos quite tiempo, o tengamos miedo a hacerlo, por lo menos notificar a migración. Si el Gobierno quiere hacerse el apático o lento al respecto, pues, dificultarle la actuación. Ser un poco más activos y unidos como sociedad, reclamar nuestro espacio y JUSTO derecho de admisión. Entendiendo que el extranjero que ha entrado y se mantiene legalmente en el país, no lo daña delinquiendo ni quiere exponerse de semejante forma. De tal suerte, denunciar a los inmigrantes ilegales, es algo que de una u otra forma beneficia tanto al nacional, como al extranjero que ha luchado por legalizarse, y le interesa quedarse en el país de forma productiva (no solo parasitando a punta de divisas).

Finalmente, es importante no olvidar a los gobernantes y políticos que permitieron que entraran a la libre. Ni a todos aquellos que los mantienen dentro, o siguen trayéndolos. Porque esas personas traicionaron a la nación panameña. El panameño no debe volver a votar por ninguna de estas personas que, por inescrupulosa avaricia, han jugado con el futuro de todo el país y el bienestar de todos los panameños. Votar por el que proponga un plan serio para detener la migración descontrolada, repatriar a los ilegales y elevar a proyecto de Estado políticas de migración que no perjudiquen al panameño.

Desde 1903 en adelante, nuestros gobernantes han rendido pleitesía servil, derrotista y vendida a todo lo que suene a extranjero. Pero ya es hora de que los panameños, el pueblo en general, demuestren (así como lo hicieron aquel 9 de Enero) que podemos mantener un país realmente soberano. Sin permitirle a los extranjeros que nos irrespeten y usufructúen, tratándonos como a inferiores. Porque nuestra dignidad jamás nacerá de políticos corruptos y traidores, sino de un pueblo que, de su propia actitud, genere líderes auténticos.

INGENIERO EN SISTEMAS.