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Un Estado subdesarrollado es aquel que carece de reglas, instituciones y capacidades para propiciar el bienestar general y el interés común de la sociedad. Un síntoma de que nuestra institucionalidad pública carece de las capacidades fundamentales para su propio funcionamiento es el hecho de que, al no poder cobrar multas y otras obligaciones, entidades como la Superintendencia del Mercado de Valores, el Sistema Interinstitucional de Ahorro y Capitalización de Pensiones de los Servidores Públicos (Siacap), el Metro de Panamá y hasta el Órgano Judicial tengan que recurrir a la Dirección General de Ingresos para que realice las gestiones de cobro coactivo. ¿En qué país vivimos? No se puede concebir que en pleno siglo XXI existan agencias del Estado incapaces de hacer cumplir la ley. ¿Cuántos millones de dólares se apilan en los libros de contabilidad del Gobierno? Solo hay que recordar al Idaan y la morosidad que arrastra para tener clara la imagen de los vacíos y brechas que todavía faltan por superar. Es inaceptable querer seguir intentando crear un país nuevo cada cinco años.