Las patronas contentas: ya se imprime la comida

No solo piezas industriales, prótesis médicas o figuras decorativas: las impresoras 3D ya han comenzado a plasmar comida, incluso menús sin gluten y con un control exhaustivo de los ingredientes, por lo que pronto se ganarán un lugar en las cocinas.

Simplemente se cargan los ingredientes.

CARAS TODAVIA

Las impresoras 3D han entrado en las cocinas de grandes restaurantes y servicios de comida, pero en un futuro próximo aspiran a convertirse en un electrodoméstico más. Por ahora su precio es un impedimento: cuestan un poco más de 1.000 dólares (unos 6 millones de guaraníes).

SENCILLO

La mayoría de las impresoras de alimento funcionan como una manga pastelera: van añadiendo capas y capas de comida y es habitual que se empleen ingredientes cremosos y no duros, como chocolate, crema de queso, pasta, helado, mermelada, mostaza o crema de maní.

Para imprimir una pizza, hay que proveer la máquina de la materia prima, programarla y esperar a que prepare el plato, un proceso que puede tardar de 5 a 30 minutos.