Argentinos se preguntan por qué el papa no vuelve a su país

“Envío desde el corazón mis buenos deseos a toda la gente de mi patria”, dijo el papa Francisco al sobrevolar Argentina mientras viajaba hacia Chile en su primera visita oficial a través de un telegrama dirigido al presidente Mauricio Macri.

En la tierra que dejó al asumir el cargo en 2013 hay miles de argentinos devotos que desean volver a verlo y por ello iniciaron una travesía de miles de kilómetros hacia el país vecino que recibirá al pontífice hasta el próximo jueves, pero eso no disuelve la pregunta que muchos se han hecho desde que el papa hiciera la primera de seis visitas a otras naciones del continente: ¿por qué Francisco no viaja a Argentina?

Varios expertos atribuyen la renuencia del papa a volver a su país a su rechazo a ser utilizado por actores políticos argentinos, ya que una visita implicaría actos protocolarios, sesiones fotográficas y oportunidades de hacer propaganda en favor de cualquier gobierno que estuviera en el poder.

Antes de convertirse en papa, el entonces arzobispo de Buenos Aires, Jorge Bergoglio, era cuidadoso al dar la comunión, ya que el acto podía percibirse como un gesto aprobatorio de su parte.

Mientras lideró la iglesia católica argentina, tuvo choques con diversos líderes del país y alguna vez acusó a la expresidenta Cristina Fernández de demagoga, mientras que ella criticó su oposición a que las parejas homosexuales pudieran adoptar.

Por su parte, los argentinos tienen diversas teorías.

“Él no quiere que lo usen políticamente para la fotografía, sino que viene para hacer el bien... No para la propaganda; él no se presta a eso”, opina Néstor D’Ercole, un argentino de 62 años que trabaja como empleado público al preguntarle qué piensa sobre el tema.

D’Ercole llegó a Chile desde Lanus, provincia de Buenos Aires donde vive, en compañía de su familia y amigos —dos monjas paraguayas, un sacerdote y otra ciudadana argentina— para ver al papa.

Otros van un poco más allá. "Por algo puede ser, por algo será que aún no ha ido. Se estarán portando mal los argentinos. Nos estará castigando, seguro ", dice entre risas Gilberto Madriaga, un compatriota retirado del papa que tiene 61 años y viajó a tierras chilenas desde La Rioja, 1100 kilómetros al norte de la capital argentina.

“Es algo pendiente. Queremos saber. Los argentinos muchas veces se preguntan por qué no quiere ir”, dice a su vez Sonia Fonseca, un ama de casa de 55 años que realizó la travesía desde Villa Cura Brochero, donde nació una de las figuras católicas más queridas en Argentina por su lucha en favor de los pobres.

Otros, como María Antonia Bulens, otra ama de casa de 73 años, piensan que aún no es momento de que el papa vuelva a su país y dicen que deben ser pacientes, pues Francisco tiene una responsabilidad con el mundo entero.

“Todo lo que él está enseñando ahora ya lo vivió en Argentina. La gente ya sabe, ya conoce todo lo que está ahora enseñando. Yo creo que él considera que se debe a sus otros hijos”, dice en este sentido la hermana Miguelina Rodríguez Jímenez, religiosa paraguaya de 52 años que también fue a Chile para verlo.

Quienes no pudieron dejar su casa para estar más cerca de él y tendrán que verlo en televisión, no pierden su devoción. Carmen González, quien seguirá su viaje desde Argentina, dice que lo conoció antes de que fuera nombrado papa y que aún le hace ilusión que vuelva a su país.

Para ella, como para otros compatriotas entrevistados por la AP, es un orgullo que haya asumido el cargo, que viaje por el mundo y que solicite a los fieles que pidan por él. “Yo no lo podía creer”, dice González. “Él, una persona de tanta jerarquía me estaba pidiendo a mí, una persona insignificante. Desde ahí siempre lo hago; siempre rezo por él”.