Pence: Ejército no debería tener que preocuparse por cierre

El vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, realiza su cuarto viaje a Israel, regresando a una región que ha visitado “un millón de veces” en su corazón.

Pence, un cristiano evangélico con fuertes vínculos con la Tierra Santa, lleva en esta ocasión dos decisiones políticas clave en sus maletas, que son también asuntos prioritarios para él: Designar a Jerusalén como capital de Israel y restringir la ayuda a los palestinos.

El mandatario partió de Estados Unidos el viernes en la noche, mientras los legisladores estadounidenses intentaban impedir sin éxito el cierre del gobierno que finalmente entró en vigor a medianoche. El viaje es “fundamental para los objetivos de seguridad nacional y diplomáticos de Estados Unidos” y continuará según lo previsto pese a la situación en Washington, dijo la portavoz de Pence, Alyssa Farah.

Horas después de que se concretara la paralización del gobierno federal, Pence fue recibido por soldados estadounidenses en el aeropuerto Shannon de Irlanda durante una escala prevista con anterioridad para repostar.

“Solucionaremos esto en Washington”, dijo el vicepresidente a los soldados, a quienes pidió que “sigan centrados en su misión”.

Pence dijo a reporteros que “tenemos soldados que se dirigen a Kuwait para seis meses, en un teatro crítico para servir al país y, sin embargo, por culpa de los senadores demócratas, están preocupados por sus sueldos”.

“Es decepcionante para todos los estadounidenses que los demócratas cierren el gobierno en un momento en el que tenemos tropas en peligro”, agregó Pence.

En su gira de cuatro días, el mandatario mantendrá reuniones en Egipto, Jordania e Israel. Esta es la primera visita de un alto cargo del ejecutivo estadounidense desde que el presidente Donald Trump anunció en diciembre sus planes para designar a Jerusalén como capital de Israel e iniciar el proceso para trasladar la embajada del país desde Tel Aviv, una medida que enojó a los líderes palestinos.