Preocupan ataques a policías

Una explosión sacudió el Block H del complejo Aparicio Saravia y San Martín. Luego se escucharon los gritos desgarradores de dos mujeres pidiendo auxilio. El fuego se extendió rápidamente por las cortinas y por las camas que estaban contra las ventanas. En pocos minutos, las llamas superaban las ventanas del piso de arriba. Los vidrios no soportaron el calor y estallaron.

Así relataron los vecinos que acudieron a auxiliar a la familia de la funcionaria del Ministerio del Interior, Ingrid González Martínez (29), cuyo cuerpo fue encontrado en el baño. La agente falleció por intoxicación. Tenía quemaduras de primer grado en la cara y de segundo grado en una mano. Una sexagenaria y dos niñas fueron salvadas por los vecinos, una de ellas se encuentra internada en grave estado en el Centro Nacional de Quemados.

Un grupo de personas, que habitan un asentamiento cercano, son sospechosos del atentado que provocó la muerte de González Martínez. El complejo donde vivía la policía fallecida se encuentra en una zona considerada peligrosa.

La madre de la agente señaló a la Policía que “tenía problemas con personas del asentamiento de enfrente, que hace días la estarían amenazando con tomarle la vivienda”.

El juez penal Tabaré Erramuspe indagará hoy a cuatro adultos -de entre 18 y 19 años- y un menor detenidos por su supuesta participación en el atentado mediante la utilización de una bomba molotov (nafta, una botella de refrescos y una mecha encendida).

Fuentes del caso dijeron a El País que la investigación se centra en el atentado, pero que la intención de los agresores no buscaba que González Martínez se alejara del barrio como se pensó en un primer momento, sino que apuntaba a un sobrino suyo menor de edad. El adolescente no tiene relación con delincuentes, aseguraron fuentes de la investigación.

En la madrugada de la noche del ataque, el adolescente había pernoctado en otra casa.

Días antes del incidente, el sobrino de la policía se enfrentó con los sospechosos, quienes son acusados por los vecinos de haber cometido otros tres atentados en otros apartamentos.

Un vecino dijo a El País que, el día antes del incendio, los agresores tiraron bombas brasileñas para adentro del apartamento de la agente buscando un efecto intimidatorio.

Agregó que una familiar de la fallecida llamó al Servicio 911, pero la Policía no concurrió al complejo.

Ayer una policía que patrullaba en Puerto Rico y Haití (Cerro Norte), fue baleada en una pierna por dos sujetos que se trasladaban en moto. (Ver nota aparte)

Ambos incidentes generaron alarma y preocupación dentro de la Policía. Integrantes del personal subalterno dijeron a El País que el sistema político debía aprobar leyes más duras para aquellos individuos que maten o hieran a policías en ejercicio de su función. “Yo también opino que faltan leyes más duras contra personas que protagonizan ataques contra policías. Hoy dentro de la fuerza hay malestar, tristeza e impotencia porque las leyes favorecen a los delincuentes”, dijo a El País la dirigente del Sindicado de Funcionarios Policiales de Montevideo (Sifpom), Patricia Rodríguez.

Agregó que la familia de González Martínez había denunciado amenazas. “Existía un alerta. No hay un protocolo ante una amenaza a policías. Ya ocurrieron casos similares al de la policía muerta donde efectivos fueron corridos de sus casas o atacados en el barrio”, dijo Rodríguez.

Fuentes del Ministerio del Interior señalaron que González Martínez era una buen funcionaria que había llegado a la fuerza proveniente del Ministerio de Defensa. Sus superiores la consideraban una policía muy estudiosa y disciplinada.

González Martínez iba poco al apartamento ubicado en el primer piso del Block H del complejo de viviendas CH 84. Allí vivía su madre y sus tres sobrinos, un adolescente y dos niñas de nueve y siete años.

Pesadilla.

Varios vecinos del complejo CH 84 destacaron la presencia de la Guardia Republicana en la garita ubicada en Aparicio Saravia y San Martín, lo que generó mayor seguridad en esa esquina. Sin embargo, advirtieron que no hay policías circulando adentro del complejo conformado por 120 apartamentos.

Los vecinos también relataron que jubilados que viven en las viviendas situadas en Burgues y Aparicio Saravia también son acosados por los acusados del atentado.

La pared de ladrillos del fondo del Block H está ennegrecida por el fuego. Las llamas subieron hasta el segundo piso donde vive otra familia.

Una vecina dijo a El País que el fuego llenó de humo su apartamento. Su esposo y su madre, casi asfixiados, apenas lograron abrir la puerta de la vivienda y salir a las escaleras. “Esto es una pesadilla de la que aún no me desperté”, dijo conmovida.

La vecina señaló que el atentando donde murió la policía no se enmarca en un caso de drogas. “Le tenían bronca a su familia”, dijo. Enseguida agregó: “Da miedo caminar de noche por el complejo. Esto es tierra de nadie. Varias personas de los ‘Palomares’ del Borro ocuparon los apartamentos vacíos”.

La mujer sostuvo que el atentado le impide dormir profundamente por las noches.

Enseguida expresó: “Tengo miedo a dormirme profundamente”.

Una agente baleada en patrullaje preventivo.

Una funcionaria policial, que estaba de servicio en Puerto Rico y Haití, en la zona del Cerro Norte, fue baleada ayer por dos desconocidos que se desplazaban en moto.

Uno de los disparos impactó en una pierna de la mujer, que fue derivada al Hospital Policial. Desde el Sindicato Policial dijeron a Telenoche que Valeria Moraes está fuera de peligro.

Los atacantes estarían identificados, pero aún no hay detenidos por el caso.

Fuentes policiales indicaron a El País que, en los últimos años, se produjo una pérdidas del respeto que tiene la población hacia el uniforme de la Policía y que ello lleva que los delincuentes no tengan problemas en atacar a efectivos.

Señalaron que las leyes no son adecuadas para esta época, ya que el policía carece de un marco de actuación que le brinde seguridad: si dispara a un delincuente puede ir preso y si duda en ese momento puede ser asesinado.

Expresaron que el Parlamento debe dictar leyes que permitan que el policía salga confiado a trabajar y que este sepa que cuenta con un respaldo jurídico.

Fiscal pide prisión para dos policías narcos.

El fiscal Juan Gómez solicitó, el 29 de diciembre pasado, el procesamiento con prisión de dos policías por un delito de asociación para delinquir y peculado. El fiscal también pidió el procesamiento de un individuo por asociación para delinquir y poseer un depósito de drogas en su casa.

El 25 de diciembre pasado se realizó un procedimiento vinculado al tráfico de estupefacientes. El operativo fue ordenado por el Juzgado Penal de 16° Turno. Dos sujetos fueron enjuiciados por la Justicia por ese caso. Posteriormente, los policías trataron de ubicar a un narco conocido como “Tita”.

El 27 de diciembre pasado, funcionarios de la Brigada Antidrogas realizaron un allanamiento en la casa de “Tita” y encontraron 14 “ladrillos” de marihuana y dinero. “Tita” declaró que, desde enero de 2016, a partir de un procedimiento fallido en su casa, mantenía contactos con policías, a quienes les pasaba datos que permitían identificar acopios importantes de drogas. Sin embargo, efectivos de la Brigada Antidrogas probaron que los policías “se beneficiaban” del vínculo con el narco.