La calamidad ronda sectores de Lagunillas

Atravesaron el puente Sobre el Lago, lo hicieron con los pocos recursos que les quedaban y luego se dirigieron hasta la residencia oficial donde esperaban ser atendidos por el gobernador Francisco Arias Cárdenas. En representación de una comunidad llena de precariedades estaban 22 integrantes de los consejos comunales del municipio Lagunillas.

El miércoles, con pancartas en mano, los pobladores de las parroquia Libertad y Alonso de Ojeda denunciaron la calamidad en la que están viviendo en distintos sectores de la circunscripción. Hablaron de la situación en las escuelas en cuanto a las malas infraestructuras y a los hurtos constantes.

No sabemos qué sucede, pero cada vez que llegan los alimentos a las instituciones se los roban”, comentaban los afectados.

La inseguridad fue una de las causas de la manifestación. Comentaron que los funcionarios no tienen unidades para trasladarse porque los cauchos y los repuestos para el funcionamiento de las mismas no sirven.

“Allá no te avisan, activan la pistola y te matan. Eso es terrible”, manifestó Edgar Enrique Milanes.

La alimentación y el hambre fue el tema central, el que más los preocupa.

Las manos tendidas de los niños frente a los supermercados y panaderías es una de las situaciones que más mortifica a los representantes de cada consejo comunal.

El señor Edgar lo vive en carne propia, él es una de las personas que fue despedida de Pdvsa durante el “Paro Petrolero” de 2002. Ahí se desempe- ñaba como técnico en electromecánica, pero 14 años después se debate entre trabajo y trabajo o lo que él mismo cataloga como “marañas”, para poder sobrevivir.

“No es posible que los productos colombianos estén acabando con nuestro bolsillo. Uno va al supermercado y una harina de maíz puede costar hasta 4.800 bolívares. Nos estamos muriendo de hambre”, lo expresa con sus ojos llorosos porque seguidamente cuenta, que hay días en los que no desayuna ni almuerza y a sus 52 años esa no era la condición de vida que esperaba. 

Cobran por la salud

Las mujeres embarazadas también padecen por la alimentación. En el sitio de la protesta se encontraba una mujer con meses de gestación adelantados, estaban personas de la tercera edad y también Dayana Briceño. Ella recibió una mala noticia hace ocho días. A su esposo le dispararon para robarle una moto y tuvo que ser intervenido quirúrgicamente.

“No fue fácil. No había ambulancia y para ingresarlo me quitaron 50 mil bolívares”. Eso sucedió en el Hospital Pedro García Clara, según señala.

Al mismo tiempo, Dayana tuvo que sacar de su bolsillo unos 30 mil bolívares para la anestesia y a partir de ahí ha tenido que comprar todos los medicamentos, los yelcos y las gasas. No hubo intermediarios, fueron las mismas personas del hospital quienes les dieron los dos montos nombrados anteriormente.

La situación de la inseguridad, salud y alimentación parece no tener salida para los habitantes de Lagunillas. Ellos comentan que han hablado con el alcalde de la entidad, Mervin Méndez, pero no ha habido respuesta alguna.

Minutos después de la protesta, frente a la residencia oficial, algunos de los representantes tuvieron una llamada directa del despacho del Palacio de Gobierno Regional, donde les manifestaron que debían trasladarse hasta la sede de la Gobernación del estado Zulia donde serían atendidos por el secretario de Infraestructura, Jairo Ramírez, y otras autoridades para escuchar sus reclamos.

Señalaron que de no haber una solución volverían a tomar acciones de protesta.

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